martes, 14 de febrero de 2017
miércoles, 18 de enero de 2017
PORTOALEGRE, HACE DIEZ AÑOS: LA INSURRECCIÓN ARMONIOSA
Guillermo Solarte Lindo
Pacifistas sin Fronteras.
Después de 20 horas de vuelo
desde Bogotá llegamos a Portoelegre. Traíamos en la memoria imágenes de los
foros anteriores y sabíamos que íbamos a entrar en lo que podría llamarse una
gran revolución ciudadana. Armoniosa y
pacifista. Un rescate de valores
perdidos en medio de la publicidad y de la idea de un solo mundo, de un solo
mercado, de una sola forma de vida.
En el aeropuerto se viò, desde
la llegada, que el foro era un inmenso espacio intergeneracional, plural y
diverso. Jóvenes y no tan jóvenes, mujeres, negros, indios, de todas las
nacionalidades y de todos las tendencias iban y venían buscando información.
Ropa de todo tipo, un arcoiris de colores cubría el vertiginoso cuerpo de esa
serpiente humana que desfilaría durante siete días bajo el fuerte sol del
verano de la ciudad. Una gran serpiente polifónica, policromatica y alegre que
con sus millares de pies camina buscando ese otro mundo en donde la libertad y
la justicia ocupen el lugar que les ha
sido negado. Todos en sus rostros expresaban el deseo intenso de hallar ese
otro mundo posible.
Ana Delia y Delfina sintieron
que las cosas eran distintas a lo que habíamos imaginado y cuando hablamos
sobre nuestra primera impresión coincidimos casi en todo. La amabilidad de la gente, la organización y
el clima eran inmejorables. Los brasileños no podrían ser superados como
anfitriones y la alegría parecía mostrar
que acababan de ganar el
campeonato mundial de fútbol o que el carnaval de Río fuese a empezar.
No teníamos alojamiento y
aunque nuestra disposición era la de instalar una carpa el cansancio nos empujo a preguntar por un
hotel. Fuimos al puesto de información y ellas miraron o admiraron casi lelas la
belleza de un chico brasileño que era mitad negro, mitad blanco, mitad europeo
mitad americano y en el que parecían haberse fusionado de manera exitosa todas
las razas y todas las alegrías del mestizaje. Ellas, como dije, fueron
encandiladas por tal aparición y casi sin esfuerzo le entendieron el portugués
americano que yo apenas saborie en su entonación.
Solo había una opción en el
centro de la ciudad, un cuarto para tres cuya reserva había sido cancelada. El
hotel tenia por nombre Hollywood y quedaba en la calle Pinto Bandeira en
principio no teníamos muy claro de que tamaño era la ciudad pero partimos de una idea equivocada al
pensar que una ciudad en donde se había establecido el presupuesto
participativo debía ser pequeña así que entramos en ella creyendo que no
llegaría a las quinientos mil habitantes
y pensamos de forma equivocada que podría ser como Ibague capital de departamento del Tolima en
Colombia. La sorpresa por nuestra equivocación iría aumentando con los
días. No solo con relación al tamaño fue
nuestra equivocación, también con el estilo y el nivel de vida.
Hollywood debía haber sido en
una época lejana un buen hotel. Ya no le era. La recepción mostraba que sus
propietarios estaban poco preocupado por la imagen y las alfombras raídas anunciaban un sitio
difícil. Una copia deteriorada de la famosa foto de marilyn en la que se le
levanta el vestido, la foto que hizo que muchos nos enamoramos de la diva
colgaba envejecida en la pared principal del primer piso. Supimos que no era un
buen hotel pero sin decirnos nada asumimos que aun siendo el peor era nuestro
hotel, el único al que podríamos llegar.
No nos importo mucho la calidad del hotel, lo que habíamos visto desde que
aterrizamos anunciaba que en el íbamos a estar muy poco tiempo.
Dejamos las maletas y en
segundos estuvimos en la calle y como suele suceder apareció el turista alelado
que llevamos dentro. No sabíamos para donde coger. Caminamos un rato largo, bajamos por la calle
hasta desembocar en la Rua da Praia en donde empezamos a hacer parte de la
inmensa serpiente de colores. Estaba claro, que si otro mundo era posible, este
estaba lleno de alegría y aquella sensación de asistir a un evento de
académicos tratando de cambiar el mundo solo con los discursos desapareció y
por el contrario la bandera de infinitos colores que se vería desde algún
satélite espía era muestra fehaciente de que si otro mundo es posible el camino
era una revolución también distinta,
desarmada pero no ilusa, utópica pero no ingenua. Una hermosa insurrección
armoniosa.
Hay que entender que estando
en Portoalegre el foro no es solo la oposición a Davos, es además una
alternativa que intentara ser coptada e integrada de la misma forma que fue
toda aquella maravillosa avalancha de movimientos culturales de los años
sesenta con sus conciertos, manifestación y radicalismo pacifistas. Las mire y
les comente la historia no se puede repetir ¿cual historia?, pregunto Delfina
sin saber en que había estado pensando, le dije la de los sesenta..¡ni puel
putas! dijo y su seguridad me hizo creer que podría tener razón, aunque al mismo tiempo me pregunto que si yo
pensaba que allí habría espías de la CIA y cuando dije que claro que ellos
siempre estaban en las mejores fiestas para dañarlas sentí una catarata de dudas sobre el éxito
que habían tenido en ese entonces. La presencia norteamericana en nuestro
continente fue siempre una presencia con objetivos claros: controlar cualquier
tipo de desviación: la de los movimientos culturales de los sesenta y la de los
movimientos revolucionarios.
En el caso de Portolagre y el
foro social, el enemigo mas eficaz es la comercialización de las ideas, de las
imágenes y de la organización pero también la incredulidad de aquellos que por
no hacer parte de la colorida serpiente despliegan todo tipo de criticas y aun
compartiendo muchos de los ideales, por no haber ido a la fiesta, piensan que
la fiesta estuvo mala. Bien la mente iba y venia al ritmo de la samba que
sonaba en pequeño café y creo que si Ana Delia no me tira del brazo habría
llegado de la mano de mis anhelos al
mayo del sesenta y ocho, a la revuelta de Berkeley, al concierto de
Woodstock o mas allá a la marcha de Gandhi pidiendo la independencia de la
India, a las canciones de Dylan o toda aquella trova de lo se llamo canción
protesta o canción social.
Buscamos con impaciencia y
casi ansiedad el puesto de inscripciones. Nos indicaron que estaba en la Usina
del Gasómetro. Llegamos al sitio y la serpiente se convirtió en una mancha
grande en búsqueda del la programación, eran las siete de la tarde y nos
sentamos en el piso a mirar cual podría ser una posible estrategia para
aprovechar al máximo el foro. La programación eran tres extensos periódicos que
me obligaron a pensar que en brasil esta tendría que ser la programación mais
grande do mundo.
Ese Brasil en el que todo cabe estaba reflejado en la
lista innumerable de eventos, de conferencias, de reuniones, de exposiciones.
Nos abrumó y decidimos salir
para el concierto. Teníamos en mente a Manu Chau. Llegamos al auditorio a las
nueve y treinta. Banderas de muchas partes ondeaban entre el publico y a lo
lejos un gran bandera de Colombia me hizo pensar en el patriotismo desgastado
por el gobierno de Uribe. Escuchábamos a los lejos lamento boliviano en una versión
de un grupo que nunca supimos quienes eran. Les dije que vendría Gilberto Gil
que eso habían dicho entre el publico y el rumor me confirmo que tendríamos
suerte en este Foro. Ver y escuchar a Gilberto Gil era algo que siempre había
deseado hacia parte de estirpe de grandes compositores y cantantes brasileños
de los años sesenta, era uno de los mas ricos compositores y letrista del grupo
que metió en el corazón del mundo el bossa nova, la samba, saltaron a mi mente:
Caetano por supuesto, Jobin, Baden, Gilberto, Joao y Astrud, Torcuato, Maria Betania,
Touquinho, también Sergio Mendes y Roberto Carlos que hicieron parte de la música
pop de brasil y que escuchamos por largos periodos en Colombia y América Latina.
La voz de Gil y la letra de
Capinan invadieron el escenario y los corazones:
Soy loco por ti América,
Yo voy a traer una mujer
playera,
Que su nombre sea Marta, que
su nombre sea Marta,
Soy loco por ti de amores,
Tenga como colores la espuma
blanca de Latinoamérica,
La noche se lleno de aplausos
y chiflidos y la emoción creció infinita en mi corazón, no lo podía creer, allí
estaba Gil cantando lo que imagine podría ser el himno del foro.
Y el cielo como bandera,
Y el cielo como bandera
Soy loco por ti, América
Soy loco por ti, de amores
La canción era perfecta para
el lugar y la sensación me emborrachaba de recuerdos y deseos, Gil era una de
esas paradas camino a la utopía, la música tenia que ser una vez mas el arma
para desarmar a los violentos. Hacia esfuerzos por distanciarme de los sesenta
pero no podía. El olor a macoña me hacia volver, la indumentaria alegre de
hombres y mujeres de todas las edades también y el sentido final que yo le daba
a la canción de Capinan me hicieron empecinarme en la idea de que esta
insurrección armoniosa estaba conectada con aquella por la música y los
ideales.
Estou aquí de passagem
Sei que adiante um dia vou
morrer
De susto, de bala ou vicio
De susto de bala ou vicio
Num precipicio de luzes
Entre saudades, solucos, eu
vou morrer de brucos,
Nos bracos, nos olhos
Nos brasos de uma mulher
Nos brasos de uma mulher
Canto durante unas dos horas
mientras yo seguía los recuerdos y las analogías de una época con otra al ritmo
de canciones como Aquele Abraso, A paz y en un homenaje extenso canto a Bob
Marley, No woman no cry, Could you be loved y también otro pacifista fue
recordado cuando entono Imagine de Lennon. No había lugar a la equivocación: el
ambiente fue sesentero y mientras bajaba del sitio al que subí para poder ver,
pense con cierto optimismo nostálgico que no hubo derrota, solo aplazamiento y
que en manos de todos los que provocaron este Foro había una responsabilidad de
proporciones inconmensurables: No podría haber otra decepción, la humanidad no
aguantaría otra postergación.
El cansancio nos derroto y
apenas termino Gil salimos sin esperar a Manu Chau que según supimos el día
siguiente se había presentado a las tres de la mañana. De todas maneras no
habíamos resistido y no tenia sentido lamentarnos.
A la mañana siguiente nos
levantamos a las siete y salimos del hotel a desayunar. Tomamos un taxi y
llegamos al sitio de foro. Revisamos el extenso programa y fue difícil elegir:
todos los temas sociales, políticos, culturales y económicos hacían parte de el
y mucha gente famosa hacia parte de paneles y conferencias: estaba Eduardo Galeano,
Saramago, Perez Esquivel, Ramonet, Castells, también todas las organizaciones
no gubernamentales de carácter progresista hacían presencia, Amnistia Internacional,
Oxfam, Human Rigth Watch, Greenpeace, la Asamblea Mundial Antiguerra, Movemento
Sem-Terra, muchas organizaciones de América Latina y del Brasil
hacia que este espacio fuese un bello reino de la diversidad y la
pluralidad.
Eran tan amplia la oferta que
decidimos iniciar la filmación de un documental experimental y que una de las
mejores maneras de entender el foro era hablar con la gente, preguntar en las
calles ir de arriba abajo en búsqueda del sentido de toda la esperanza y de la
fuerza de la serpiente de colores.
Iríamos entonces por sus tripas hasta su corazón y dejaríamos la cabeza
para más tarde. Las conferencias nos interesaban pero elegir siempre es difícil
así que ocupamos un alto porcentaje de nuestro tiempo filmando lo que creemos
será un buen documental amateur. Quisimos construir una visión del foro desde
dentro, desde sus mismas entrañas, no se si lo logramos eso esta por editarse.
Nuestro ejercicio empezó como
suele hacerlo el de los que no son profesionales del asunto. Ana Delia que era
la camarografa no podía encender el aparato y toco acudir al a la bondad de un
americano que con un equipo de filmación profesional tenia las misma
intenciones que nosotros. No supimos que hizo pero en un instante logro lo que
no nosotros no habíamos podido en casi una hora de búsqueda de click de
encendido. Decidimos hacer solo dos preguntas la primera quería indagar sobre
lo que la gente pensaba de est foro y la segunda sobre si cada uno de los
entrevistados pensaba que otro mundo era posible.
Los asistentes tenían bastante
claro en donde estaban y podría decir sin temor a equivocarme y a pesar de lo
que piensan algunos que no había turistas despistados tratando de encontrar
diversión o curiosidades que los sacara del letargo y del aburrimiento. Hubo a
los largo de todas las entrevistas un buen conocimiento de los alcances del
foro y de la urgente necesidad de encontrar caminos a ese mundo vendido como
único: El mundo occidental mercantilizado. Así como Davos es de cierta forma la
vitrina principal o la promesa mas importante de los que sienten que el
capitalismo actual es la mejor manera de lograr lo que los seres humanos
queremos, el Foro Social Mundial es no solo oposición a esa visión, sino un
inmenso proceso de construcción de opciones y alternativas diversas nacidas en
los movimientos sociales y culturales de todas partes del mundo. La pregunta
que nos hacíamos los tres era si podría lograrse y cual seria el camino. No es
fácil responder a este interrogante pero, y solo después de ver todo el proceso
lo podríamos intentar.
La serpiente camina mas lento,
el sol abrasa y el estomago nos pone a pensar en almorzar. Caminamos con el propósito
de entrar en la tarde a alguna de las conferencias, habíamos elegido estar más
activos en el grupo de paz, desmilitarización, lucha contra la guerra y el
libre comercio, del que hacíamos parte. Cerca de la Usina un muy buen
restaurante no hizo comparar la calidad de la comida vegetariana en Bogota
y la de Portoalegre, gozamos, disfrutamos un excelente restaurante vegetariano
por siete reales. Vida e Saude es un espacio al que no le falta nada ni tampoco
le sobra. Buena comida, buena cantidad, buen precio y una gran variedad. La
entrada, una ensalada y un tomate con ricota, de plato fuerte un lasaña y de
postre unos pasteles inmejorables de piña con coco y un exquisito flan de
naranja.
Tomamos un café y después de
dos horas largas de almuerzo caminamos hacia la zona G que estaba bastante
retirada. Encendimos la cámara y mientras avanzábamos filmábamos, una pareja de
jóvenes con piercings en orejas y nariz fueron los primeros detenidos, fumaban
macoña y en medio del calor sentimos los deseos de compartir con ellos su hierba.
Lo hicimos.
Hacían parte de un grupo cuyo
campamento encontraríamos más adelante y que tenia como nombre: Nómadas Galácticos,
un colectivo que sin conocer a fondo me atrevería a decir que estaban cerca de
las comunas de los sesenta. Por lo menos su imagen estaba anclada en aquellos
años. Nos acercamos a una espacie de bohío o maloca en el que estaba un grupo
de galácticos escuchando una charla sobre el cuerpo, su relación con la mente y
la manera de hacer que esta relación fuera armoniosa. Todos parecían compartir
el interés y el silencio era total. Filmamos unas imágenes y seguimos nuestro
camino hacia el grupo G. Hacia rato había observado que el Che tenía una presencia
fuerte. Estaba en camisetas, pancartas, afiches, parecía una resurrección y así
lo compartí con ellas. También en los libros estaban presente Lennin, Trosky,
Marx, Mao había cierto reverdecer y para un ciudadano de Colombia sometido a la
mas cruel de las satanizaciones de la izquierda esto no era frecuente. Podría
parecer una paradoja pero entre la propaganda del régimen y una guerrilla
militarizada el pensamiento de izquierda ha sido arrinconado al más hondo de
los desprestigios. Esa seria la primera lucha a ganar, en eso estará Lucho,
Gaviria, Petro en Colombia y por
supuesto Lula en Brasil pensé y seguí el camino preguntándome cosas sobre la
Cumbre Mundial de Paz que fue la propuesta que llevamos al foro. La izquierda
lucha contra la eficacia que tienen que mostrar y contra ese desprestigio al
que ha sido empujada.
La tarde estaba ardiente, el
calor llegaba a los 38 grados y caminara era ya un esfuerzo. Adelante iban ana
y delfina, alcanzaba a ver sus camisetas negras de pacifistas sin fronteras y el
letrero déjame en paz que traducido desde nuestra oficina había quedado también
estampado como nao me perturbe. Estuvimos
a punto de retirar las camisetas porque nos habían dicho que eso no
significaba lo mismo en portugués que en español pero después de confrontar con
un brasileño decidimos dejar circular la idea. Equivocarnos no era tampoco un
problema substancial. Como decía, el calor golpeaba con fuerza y los
pensamientos empezaban a confundirse con la ilusión óptica que produce en el
cemento el sol al estrellarse, era la canícula que había llegado para bienes y
para males. el sudor caía a chorros por el cuerpo y los olores empezaban a
dominar los encuentros. El agua de la botella que llevaba recorrió mi cuerpo de
arriba a bajo y sentí el refresco que produce ese encuentro mágico entre la
brisa y el agua fría. Una vez mas habría
de descubrir que el cuerpo ya adaptado
al calor produce sus propias defensas y caminar se convierte en un goce.
Caminamos en medio de una
inmensa oferta de camisetas, libros, artesanías, todo tipo de souvenir del
foro, puestos de gentes de todo el
mundo. Nos detuvimos en el puesto de una pareja del movimiento dos sem-terra,
ella una mujer rubia de unos treinta años, el un hombre rubio un poco menor. En
el piso había algunos carteles del movimiento, diversas artesanías y las fotos
de Sebastián Salgado que habían recorrido el mundo como testimonio de la
pobreza del país mas rico de América latina y décima potencia económica del
mundo de lo que se enorgullecen muchos brasileños y se sorprenden muchos mas.
La distribución de la riqueza es el resultado de un modelo económico que parece
no encontrar la fuerza política para transformar esa realidad. Con los Sem-Terre
hablamos un poco sobre Lula y notamos algo de inconformidad por como se conduce
la política económica pero sobre todo creo que en el fondo existía para los dos
una especie de decepción por el tipo de relación que el gobierno mantiene con
la clase empresarial cuya
responsabilidad en el problema de la distribución es bastante.
Las fotos de Salgado trajeron
de los recuerdos el disco de Chico Buarque Terra
que me había llevado Héctor Arenas en su descubrimiento del Brasil, y de este una composición de Buarque
con Milton Nascimiento, el ritmo de la canción es el de que debe acompañar al
nómada desposeído y su letra un himno: Como
entao? Desgarrados da terra? Como assim? Levantados do chao? Como embaixo dos
pes uma terra?Como agua escorrendo da mao? Compramos dos fotos de Salgado y nos trajimos
en la memoria la inconformidad de esa pareja con el gobierno de Lula y los
organizadores del foro.
La razones para sus criticas
al foro estaban en su percepción de que al foro estaban llegando mas turistas
de los necesarios y que lo hacia correr el peligro de perder el carácter de
movimiento de lucha y resistencia. Hablamos con Ana y Delfina sobre este asunto
y pensamos que deberíamos estar atentos a que eso no suceda, pero conscientes
de que la imperfección de la idea de la democracia que ronda en todas partes
limita la participación y la
intervención de todos y todas en las decisiones. A esta altura éramos unos
defensores radicales del foro como espacio de posibilidades y de creación o
construcción de alternativas.
La importancia de los del Movemento
Sem-Terra en todo este proceso que vive Brasil es fundamental aunque algunos
digan que si y otros que no. Eso es el resultado de estar cerca o lejos de lo
que sucede. Nos despedimos de los amigos Sem-terra y volveremos a ver su imagen
cuando editemos el documental que estamos filmando. Quedo en nuestra memoria la
idea de que el foro debe ser un modelo de nueva democracia en su organización y
que el futuro del foro podría estar sometido a una decisión colectiva. ¿Como
hacerlo? Allí esta el dilema de la representación y el colectivo.
Llegamos al área G del foro y
a la carpa en donde se llevaría a cabo un dialogo sobre las campañas anti armas
y antiguerra, una joven francesa que había aprendido su español en Argentina y
le daba ese tono sureño nos invito a hacer parte de una campaña en la cada uno
de los participantes se tomaba una foto con un letrero en el que expresaba su
repudio a las armas, hablamos un rato sobre esto y nos tomamos las fotos.
Compartíamos la idea de de antiamarmas y teníamos en la mente hacer una campaña
desde Colombia que ya habíamos nombrado como adiós a las armas en la que
niños de todos las razas y orígenes son fotografiados con armas de juguete y
con el mensaje que rechazo no solo el uso de las armas sino del niño en la
guerra. El dialogo estuvo bastante
interesante, amigos de distintas partes de mundo fueron mostrando experiencias
sobre este tipo de campañas en sus países, nos intereso mucho una experiencia
de Amnistía Internacional en Paraguay en la que se hace una invitación a niños
a intercambiar sus juguetes bélicos por otro tipo de juguetes. Dejar las armas
y dejar la idea de que ellas son un juguete son dos desafíos que la cultura
occidental debe imponerse. Divague otro rato por mi pasado y la infancia de
millones de niños en Colombia. Nuestros héroes estaban todos armados, los
regalos de Navidad o cumpleaños fueron en gran parte armas y disfraces de
vaqueros: Roy Rogers, Cisco Kid, el Llanero Solitario ocupan un buen lugar en
la aceptación de las armas como salida a los conflictos. Cuantas veces en medio
del fragor del juego deseamos con la mayor de las fuerzas matar al enemigo que
no era otra cosa que el mejor amigo camuflado en otro disfraz. Pero ¿como
luchar contra todo esto si el presupuesto para la guerra es tan grande que con
su utilización para erradicar la pobreza esta seria una cosa del pasado en
cuestión de meses o días? Acordamos con los amigos del Paraguay que estaríamos
en contacto para intentar llevar esa campaña a Bogotá.
Era tarde y el agotamiento nos
invitaba al descanso. La noche fue de relajamiento y algo de rumba. El Bar Do Nito y la música brasileña nos
arrullaron hasta que a las tres de la mañana el sueño nos obligo a retirarnos a
Hollywood.
Al día siguiente volveríamos a
la zona G, era nuestra primera presentación. Habíamos llevado un material de
divulgación y algunas camisetas de pacifistas sin Fronteras. Llegamos a la
carpa con el número 601 con las expectativas aumentadas por el desconocimiento,
un auditorio para 600 personas y menos gente de la que pensamos. Diez de la
mañana y el calor era especialmente fuerte. Afuera Ana Delia y Delfina
promocionaban con plegables y camisetas la reunión.
Porque una cumbre mundial de
paz, porque en Colombia y cual eran nuestras posiciones frente al conflicto y
la guerrilla en Colombia fueron las cuestiones que se plantearon. Había amigos
de Francia, Brasil, Argentina, Vieques en Puerto Rico, Estados Unidos,
Pakistán, Colombia, Vietnam el dialogo nos permitió avanzar en al idea de la
cumbre.
Fue
una sesión interesante para nuestro proyecto y salimos para la carpa de
solidaridad Cuba Venezuela. Tenía curiosidad por conocer la actitud de los
venezolanos con nosotros después del conflicto generado por el caso Granda.
Supieron que éramos colombianos y fueron especialmente amables. Tenemos tanto
en común que cualquier conflicto, aun los generados por la insensatez política,
se disuelven en esos lazos ocultos que unen los dos pueblos. Las diferencias
parecen acercarnos. Estuvimos conversando largo rato con un amigo venezolano de
la red de emisoras comunitarias que, si no estoy mal informado, es una bella
idea de montar una red en América Latina. Nos entrevistaron a los tres así que
seremos parte de la promoción de esa idea. Como nosotros estábamos haciendo
nuestro documental la imagen del amigo venezolano y sus respuestas quedaron
filmadas como una muestra de trueque de afectos.
Hay
un problema que quisiera destacar a estas alturas del Foro. Un problema
ambiental de especial significancia no solo por ser extremo sino porque estaba
en medio de este espacio de propuestas: el olor especialmente fuerte del Arroio Diluvio que muestra altos niveles
de putrefacción. Los olores aumentaban con el calor y muchas de las carpas o
mejor de los asistentes a ellas nos vimos afectados por la situación. En
algunos momentos fue insoportable. Recomendación especial a los amigos de
Portoalegre y a su gobierno: descontaminar ese río seria un buen desafío para
próximos foros.
El
entusiasmo creado y promovido desde la carpa habría de mostrar sus efectos en
la inmensa cola que se hizo para ver y oír un día después la presentación de Chávez. Quisimos asistir
pero fue imposible, después en los periódicos locales habría de reseñarse como
un éxito del presidente venezolano ante un Gigantinho lleno. Zero Hora titulo Chávez conquista o Forum. No es posible abstraerse a lo que Chávez
provoca y mirando la cola pensé, que la política corría el riesgo de volverse
espectáculo y con ello ilusión o promesa. No se trata de ser prudente en
momentos en que es imposible serlo, se trataría más bien, de medir con precisión
los alcances que puede tener para un movimiento el exceso de caudillismo. Como dice
una canción de Pink Floyd skating on the thin ice. Es un riesgo. La cuerda
floja o el filo de la navaja son peligrosos porque para no caer uno podría
cogerse de cualquier cosa.
Caminamos
acompañados de un Inti ardiente hacia la carpa de información en donde nos
habíamos quedado de encontrar con Héctor Arenas, le había traído unos libros
que habían publicado sobre el movimento sem-terra. Una manifestación de coreanos
y japoneses nos recibió con gritos en contra de Bush y su actitud bélica e
imperial. El grupo era de unos cincuenta orientales. Coreanos en su mayoría. Los carteles, algunos
del Democratic Labour Party de Corea fijaban su posición: Korean troops out of Irak, Stop the war, no to Korea_Japan FTA, Bush e
o malor terrorista.
La
marcha iba a iniciarse y las consignas en contra del imperio y la guerra nos
despertaron del sopor del calor. Hicimos tomas para nuestro documental y
contactamos a los amigos del Grito de los Excluidos, su amabilidad fue grande. Héctor
no estaba y hable con un amigo panameño, que se comprometió a entregarle los
libros, así lo hizo ese mismo día, según me lo dijo Héctor por mail.
Salimos
hacia el centro de la ciudad era la tercera noche en Portoalegre. Nuestro Hotel
no ofrecía el servicio de teléfono así que fuimos a Plaza Sao Rafael. El azar
que produce encuentros maravillosos nos ofreció la presentación del documental
que sobre la película del Che Diarios de Motocicleta de Walter Selez, había
realizado Gianni Mina. La noche fue llena de sorpresas. Primero un encuentro
fugaz con Manuel Castells en el ascensor y su negativa a ser entrevistado, después
la presencia de Frei Beto, Ignacio Ramonet y Pérez Esquivel premio Nóbel de
paz. .Ellos presentarían el documental y
un perfil de Ernesto Guevara.
Fue
durante la filmacion que sentí que era como la resurrección del Che. Las
imágenes de Alberto Ganados con unos 80 años,
compañero de viaje de Guevara en la travesía por América obligaban a
imaginar que hubiese pasado si el legendario revolucionario estuviese vivo. Las
palabras de Pérez Esquivel resaltando la pertinencia de la propuesta ética de
Guevara son una buena forma de rescatar aquella hermosa voluntad de cambio que
llevaba el argentino en su corazón. Permanece el mito y sus ideas? Acaba el
tiempo con el mito o lo diluye entre banderines, camisetas, pancartas, plazas o
como en este caso un almacén de ropa en Londres con un gran aviso luminoso:
CHE.
La
idea de que todo se perdió no puede aceptarse como tampoco, que los errores que
se cometieron en aquella época también fueron responsables de la postergación.
Un ejercicio ético será reconocer que gran responsabilidad hubo de parte de
aquellos que soñamos un cambio y que no supimos como hacerlo. Las imágenes de
la película se confundían con las vividas aquella época. Alberto Granados era
un testimonio de que los sueños terminan no siempre en pesadillas pero muchas
veces en frustración o decepciones. Allí sentado en esa sala de un hotel de
cinco estrellas y mirando por el espejo retrovisor intente razonar sobre mi
oposición a la lucha armada y a cualquier tipo de violencia, sin embargo
acababa de escuchar las palabras de Pérez Esquivel premio Nóbel de paz que
rescataba el proyecto ético de un revolucionario que participaba en esa lucha
armada. Los seres humanos somos contradicción y de esa contradicción en no muy
pocas ocasiones salen las respuestas a las angustias que nos agobian. Ni todo
tiempo pasado fue mejor ni todo tiempo futuro será de progreso.
La
manifestación del primer día vino a la memoria como una marcha pacifista que
cuestionaba una vez más la belicosidad del poder y la idea de que el estado
tiene que ser un estado militar para que la democracia funcione. 150.000 o
200.000 personas caminaron una vez más con la esperanza y la seguridad de que
si no se producen giros sustanciales en la política de las potencias del mundo
el planeta corre un riesgo fuerte de convertirse en un planeta en guerra
permanente. El comienzo de este siglo anuncia sin no nos oponemos
colectivamente cien años de guerra. Tendremos que apoyar las distintas
manifestaciones que habrá por la paz en el mes de marzo.
Esa
noche discutimos sobre lo que entendí como una resurrección de las ideas de
izquierda y con esto la condena que nacerá de ello. Abrir la mente e un momento
de globalización tan potente es una obligación política. La mañana siguiente
nos recibió con una marcha del movimento sem-terra, brasileña por o alegre y
musical que recorrió en medio de la música el lugar y paso por nuestro lado
como un fantasma culpable de los giros positivos que ha dado la política en
Brasil. Lula, pienso, es una esperanza y el primer papel de los medios y los
poderes de derecha es acabar con la esperanza la estrategia sigue siendo la
misma: la propaganda. Oh ala no me equivoque. Este fue intenso en filmacion y
testimonios. Intentamos ir a la reunión de ATTAC pero no alcanzamos a legar.
Queríamos hacerlo y compartir con ellos la idea de la cumbre mundial de Paz. No
fue posible.
Cerramos
nuestra estadía en Portoalgre con un bar en donde la música volvió a ser la
reina: Grito de Alerta cantada por Maria Bethania quedo en la memoria.
Planeábamos ir a Rió. Sabíamos que acabábamos de vivir una de las más bellas
experiencias de este momento.
jueves, 15 de diciembre de 2016
viernes, 18 de noviembre de 2016
El Tiempo de la Tierra - Documental
Dir. Guillermo Solarte
El Tiempo de la Tierra es un documental que trata el conflicto de la tierra en Colombia, desde una mirada histórica hasta una mirada actual. A través de las voces de afrodescendientes, indígenas, campesinos e investigadores del tema, se reconstruyen los distintos elementos y procesos que configuran el escenario de un país inmerso en un conflicto armado durante varias décadas. El documental propone una mirada profunda de la ruralidad, de las personas que la habitan y de los actores que se disputan el territorio. También introduce nuevas categorías como las de territorialidades ilegales y dictaduras locales para entender las dinámicas de la violencia que se expresan en el campo colombiano y su estrecha relación con el apoderamiento de la tierra. La narrativa del documental se entreteje entre cifras que dan cuenta de la dimensión del conflicto, testimonios de los habitantes rurales que manifiestan el impacto de la guerra, y una voz en off que hila el pasado y el presente de este país, y que propone una mirada a futuro.
lunes, 14 de noviembre de 2016
Narco Netflix: Conversación en la catedral
Conversación en la catedral
Podría afirmar, en este caso,
y en muchos más, que si la realidad no se parece a la ficción, peor para
la realidad. Esa realidad que, al ser mostrada en televisión, nos confronta, nos
habla al oído de lo que es el poder en Colombia y nos confunde cuando algún que
otro despistado asume que, lo que es el poder, somos todos. Aquellos que
amplían el megáfono para decir que los colombianos somos de una manera u otra:
corruptos, violentos, amantes de lo ilegal y
esta claro que eso, son las elites
del poder, pero no lo somos todos.
La serie muestra con toda contundencia la tensión
siempre presente entre lo legal y lo ilegal o, para ser más precisos, entre el
poder legal, es decir el Estado y la mafia y de esa relación entre ambos nace el todo vale,
el todo es posible si es útil para lograr lo que deseas. La relación de Pablo
con Cesar es una copia calcada de la relación de Vito Corleone con el poder en
USA y la serie Narcos me confirmó, una vez más, que en ese tipo de asuntos
somos poco originales: dos frases de la película de Coppola dan señales del
punto de partida. Una:" le hare una oferta a la que no podrá negarse" y dos: "la
vida y la historia muestran que es posible matar a cualquier persona" dichas
por el Padrino han sido el faro que guía a la mafia colombiana y en no pocas
ocasiones al Estado.
Narcos no es el rigor
pretendido de historiadores, la historia adornada con tanto rigor suele
militarizarse o estatizarse, que para los efectos es lo mismo. Quiero decir, la
historia oficial, que suele ser la historia de los héroes casi todos uniformados, o, de
aquellos que, vestidos de civil, mintieron para hacerse héroes de ese drama
colombiano de la patria tonta, bobalicona y aferrada a una camándula. Esa misma patria que ahora ha sido seducida por las iglesias cristianas,
lavaderos de dolores y acumuladoras de diezmos pobres; verdadero banco de los
pobres, estafadores del verbo, allí el verbo no se hizo carne, se convirtió en
pesos.

Lo que me persiguió durante toda la serie no fue si esa historia era verdad o mentira. Es, como la vida misma lo ha demostrado: verdad y mentira y esta última ha ganado tantos espacios en la vida política que parece ser realidad: triunfa una vez más la mentada ley de la comunicación de la época de Hitler, si la mentira la repites de forma insistente se convertirá en verdad. Los medios de comunicación son la caja de resonancia perfecta para el drama colombiano, la prensa escrita reseña la noticia, la televisión la vuelve espectáculo y el formato dominante en la radio, hace que todos hablen sin importar mucho lo que se diga de lo que ahora se conoce en radio como: el tema del día.
Pero viendo Narcos una pregunta que cuestiona el mundo de la cultura católica en que hemos sido formados, es la que aun nadie quiere hacerse, y, que creo es la única que no tiene todavía respuesta: ¿Qué de bueno dejó el narcotráfico a la sociedad colombiana?
Es difícil decirlo y también que sea aceptado: no todos los malos eran narcotraficantes ni todos los que se oponían e hicieron parte de esta miseria de guerra eran los buenos. Sabemos de la euforia de esos momentos de riqueza ilegal. Sabemos que el país se convirtió en una bacanal en donde, lo que se conoció como dinero fácil, financió todo lo que no se podía comprar con créditos bancarios, sobre todo, que abrió las puertas del consumo imposible a las clases mas bajas de ese mapa de la injusticia que es la estructura social colombiana. No era entonces aquello de los de izquierda y los de derecha sino los de arriba y los de abajo. Una imagen rotunda: el narcotráfico mostró que era posible ser rico sin ser de la elite. También que esa elite quería parte de la torta.

Narcos hace visibles algunas situaciones que no pueden
pasar por alto los historiadores: la forma como se desarrollan las relaciones
con los Estados Unidos en el marco de la guerra contra las drogas, iniciada por
Nixon y abrazada de forma ferviente e inútil y a ciegas por Pastrana y Uribe,
dos provincianos con ínfulas de estadistas que mucho tienen que ver con la
debilidad de esa guerra, o más bien con lo absurdo de la misma para acabar con
el problema. ¿Pero eso era lo que deseaba la guerra contra las drogas? A estas alturas de la historia tanto Uribe como Pastrana llegaron al poder aupados por la ilegalidad nacida en las entrañas de la relación entre poder legal e ilegal. Negociaron ambos con "supuestos" narcotraficantes: paramilitares y guerrilla.
Vuelvo a la serie: En una escena, uno de los agentes de la DEA le pregunta al
otro que si está contra los malos y el otro responde con ironía, y ¿quiénes son los malos? Ser malo en una
serie en donde todos son malos, o todos rompen con tanta facilidad las reglas
de la guerra, es parte de la vida: la DEA rompe todos los limites,
sencillamente, porque nunca se les puso límites, el gobierno hace lo mismo, la
policía es igual, los políticos son lo mismo y así ha sido esa guerra, una guerra
sin ningún tipo de control.
Si en una guerra de este tipo hay vencidos y vencedores en
esta se podría afirmar que Pablo perdió pero ganó el narcotráfico, no desapareció, que el
gobierno mata a Pablo pero queda en manos de lo demás Narcos. Los sucesores de
Gaviria, bien representado en la serie, fueron elegidos con toda la fuerza de
los carteles y sus indelebles alianzas con militares, paramilitares y políticos
como Samper, Pastrana, Uribe. El libreto
parece haber sido escrito con los archivos de la DEA y la asesoría de quienes
han perdido esta guerra inútil. Malparidos
soplones diría Pablo
Deja la serie un
testimonio que no llamaría de ficción: los muertos los pondría Colombia. O una
versión más cruel: mátense entre Uds.
Así pasa en la tele y así pasa en
la realidad, allí surge un interrogante
adicional: ¿cuáles son la razones de nuestra sumisión? o ¿será la fuerza del
imperio? ¿La perdida de la dignidad como nación? o ¿la dependencia económica? ¿ Sera acaso que somos algo menos que el poder ilegal detrás de un poder legal que esta lejos muy lejos de los campos de cultivo del sur de Colombia?
Para un amigo con el
que conversaba todo parece nacer en la fuerza macabra del imperio y el complot para
hundirnos hasta los tuétanos los colmillos, sacarnos la sangre y dejarnos en el
fango de la historia o sea, no somos responsables.

La publicidad impulsada por el poder: "la mata que mata" no es más que la síntesis de lo que el poder ha querido ocultar: lo que mata es la relación entre poder legal e ilegal y la forma como se ha logrado fusionar el voto con la ilegalidad.
De Vargas Llosa tomo el título de uno de sus libros, por
cierto, escrito mucho antes de que sucedieran las cosas en la catedral de Pablo
pero, no pude encontrar mejor metáfora para referirme a esos diálogos entre el
poder legal y el ilegal de aquella época, o de todas, en este país llamado del Sagrado Corazón.
Lo mejor de la serie Narcos es que no es ficción. Lo peor es que esa realidad continúa como una serie de ficción. Esto, que podría ser una boutade, es más bien, algo que confirma una de las sospechas que me persigue hace ya un tiempo: la historia será escrita con una cámara. Una cámara que ronda la violencia y que la transforma en espectáculo.
Lo mejor de la serie Narcos es que no es ficción. Lo peor es que esa realidad continúa como una serie de ficción. Esto, que podría ser una boutade, es más bien, algo que confirma una de las sospechas que me persigue hace ya un tiempo: la historia será escrita con una cámara. Una cámara que ronda la violencia y que la transforma en espectáculo.
Podría afirmar, en este caso,
y en muchos más, que si la realidad no se parece a la ficción, peor para
la realidad. Esa realidad que, al ser mostrada en televisión, nos confronta, nos
habla al oído de lo que es el poder en Colombia y nos confunde cuando algún que
otro despistado asume que, lo que es el poder, somos todos. Aquellos que
amplían el megáfono para decir que los colombianos somos de una manera u otra:
corruptos, violentos, amantes de lo ilegal y
esta claro que eso, son las elites
del poder, pero no lo somos todos.
Narcos no es el rigor
pretendido de historiadores, la historia adornada con tanto rigor suele
militarizarse o estatizarse, que para los efectos es lo mismo. Quiero decir, la
historia oficial, que suele ser la historia de los héroes casi todos uniformados, o, de
aquellos que, vestidos de civil, mintieron para hacerse héroes de ese drama
colombiano de la patria tonta, bobalicona y aferrada a una camándula. Esa misma patria que ahora ha sido seducida por las iglesias cristianas,
lavaderos de dolores y acumuladoras de diezmos pobres; verdadero banco de los
pobres, estafadores del verbo, allí el verbo no se hizo carne, se convirtió en
pesos.
Narcos tiene todo las
claves de la realidad y narra parte, no sólo, de nuestra vida provinciana sino también de nuestra historia. Los narcos y sus formas de vida son una pieza de ese inmenso rompecabezas que es nuestra cultura y nuestro relato, de la misma forma que lo hacen las historias y mitos que nos rondan desde siempre. Cuentos de miedo de los que los tíos nos contaban a oscuras
en una finca de Pance, cuando, aún no habían nacido ni Pablo, ni Miguel, ni
Gilberto, ni Gustavo ni Carlos, ni Pacho los héroes de esta aventura que
cuestionó no sólo los principios morales de una sociedad enclaustrada en la
catolicidad sino que también derribó lo pilares de esa democracia que nunca alcanzamos a edificar. El tiempo pasará y cada uno de estos personajes ya convertidos en fantasmas y mitos serán narrados para diversión de todos, ya lo esta haciendo la tele comercial sin criterio ni calidad.
Ellos, los narcos, construyen desde esa misma catolicidad una
inmensa paradoja: matar no es pecado y si lo hacen por la sagrada familia,
mucho menos, en este caso es la familia de Pablo y no la de Cristo, la que está
detrás de esa guerra nacida en las entrañas mismas del poder.
La conversación, en la catedral de Pablo, es, ni más ni menos que, el diálogo de esos dos poderes: el legal en cabeza de Cesar y el ilegal en cabeza de Pablo, relación siempre perversa y siempre presente en esta Colombia de las impunidades infinitas. Siempre, la búsqueda de la impunidad se convierte en el je de todas las negociaciones. La impunidad de los poderes legales y de los ilegales. No es torpe pensar que la ley es una telaraña en donde sólo quedan atrapados los que no tienen el poder para escapar, los que no tienen el dinero para pagar los dos tres o cuatro abogados expertos en legitimar el crimen.
La conversación, en la catedral de Pablo, es, ni más ni menos que, el diálogo de esos dos poderes: el legal en cabeza de Cesar y el ilegal en cabeza de Pablo, relación siempre perversa y siempre presente en esta Colombia de las impunidades infinitas. Siempre, la búsqueda de la impunidad se convierte en el je de todas las negociaciones. La impunidad de los poderes legales y de los ilegales. No es torpe pensar que la ley es una telaraña en donde sólo quedan atrapados los que no tienen el poder para escapar, los que no tienen el dinero para pagar los dos tres o cuatro abogados expertos en legitimar el crimen.

Lo que me persiguió durante toda la serie no fue si esa historia era verdad o mentira. Es, como la vida misma lo ha demostrado: verdad y mentira y esta última ha ganado tantos espacios en la vida política que parece ser realidad: triunfa una vez más la mentada ley de la comunicación de la época de Hitler, si la mentira la repites de forma insistente se convertirá en verdad. Los medios de comunicación son la caja de resonancia perfecta para el drama colombiano, la prensa escrita reseña la noticia, la televisión la vuelve espectáculo y el formato dominante en la radio, hace que todos hablen sin importar mucho lo que se diga de lo que ahora se conoce en radio como: el tema del día.
Pero viendo Narcos una pregunta que cuestiona el mundo de la cultura católica en que hemos sido formados, es la que aun nadie quiere hacerse, y, que creo es la única que no tiene todavía respuesta: ¿Qué de bueno dejó el narcotráfico a la sociedad colombiana?
Es difícil decirlo y también que sea aceptado: no todos los malos eran narcotraficantes ni todos los que se oponían e hicieron parte de esta miseria de guerra eran los buenos. Sabemos de la euforia de esos momentos de riqueza ilegal. Sabemos que el país se convirtió en una bacanal en donde, lo que se conoció como dinero fácil, financió todo lo que no se podía comprar con créditos bancarios, sobre todo, que abrió las puertas del consumo imposible a las clases mas bajas de ese mapa de la injusticia que es la estructura social colombiana. No era entonces aquello de los de izquierda y los de derecha sino los de arriba y los de abajo. Una imagen rotunda: el narcotráfico mostró que era posible ser rico sin ser de la elite. También que esa elite quería parte de la torta.
Deja ver, así mismo y de forma rotunda que los
norteamericanos no eran los únicos
malos, que nuestras elites arrastran el gen de la crueldad en sus venas y que es capaz no sólo de vincularse a la masacre de forma
directa o pasiva y silenciosa sino que también puede venderse al mejor postor. La serie da pistas claves para una conclusión:
todos eran malos y su arma más eficaz era la crueldad que iba aumentando en la
medida que el otro actuaba. La acción violenta y cruel del otro legitimaba la
acción del enemigo. Así lo vivimos y así los muestra Netflix.
La vida después de que emergió el narcotráfico hizo transitar, a esta sociedad provinciana, de la opacidad de
la moral católica, a la vitalidad económica de la ilegalidad que ya
había dado muestras de fertilidad capitalista con el contrabando, con las
esmeraldas y con la corrupción consustancial al poder, desde siempre. No es
extraño, emerge en las regiones en donde más espíritu empresarial existía:
Valle y Antioquia sociedades elitistas y de camándula, su ampliación como red económica se hizo de la mano de la aceptación por parte de la elite de la creación de esa economía ilegal de la cual todos se beneficiaban: desde los constructores hasta los fabricantes de coches de lujo, desde los lavadores de dólares hasta la banca. Todo era permitido hasta que se metió en la política un espacio en donde la mentira no puede ser cuestionada.
La serie como historia es buena, como televisión es mejor y
como punto de partida para recuperar la memoria reciente es, diría, sensacional, lo es también en tanto
espectáculo en donde el protagonista no es la cocaína, es el Estado, la corrupción y la debilidad de la clase política para todo, entre otras cosas, para
distinguir con precisión lo que es bueno o malo para el país que gobiernan.
Pero en esto quiero dejar una de las mejores síntesis, hechas por el humorista Garzón
al expresar la forma como se da esa relación entre los poderes legales e
ilegales: “no más intermediarios, Miguel Rodríguez a la presidencia”.
Miguel y su hermano metieron una bomba de tiempo en el poder
legal. Infiltraron de dólares la campaña de Ernesto y lo hicieron parte de su
negocio. Estaba claro que los de Cali, el cartel, elegían la compra del poder y no su derrota militar o
terrorista. Una escena en Narcos: la mujer de Gilberto o Miguel, muestra con
orgullo, un florero que le ha sido en enviado por la familia Lloreda, máxima
expresión de la elite valluna ¿un símbolo de amistad o de alianza?
Narcos hace visibles algunas situaciones que no pueden
pasar por alto los historiadores: la forma como se desarrollan las relaciones
con los Estados Unidos en el marco de la guerra contra las drogas, iniciada por
Nixon y abrazada de forma ferviente e inútil y a ciegas por Pastrana y Uribe,
dos provincianos con ínfulas de estadistas que mucho tienen que ver con la
debilidad de esa guerra, o más bien con lo absurdo de la misma para acabar con
el problema. ¿Pero eso era lo que deseaba la guerra contra las drogas? A estas alturas de la historia tanto Uribe como Pastrana llegaron al poder aupados por la ilegalidad nacida en las entrañas de la relación entre poder legal e ilegal. Negociaron ambos con "supuestos" narcotraficantes: paramilitares y guerrilla.
Si en una guerra de este tipo hay vencidos y vencedores en
esta se podría afirmar que Pablo perdió pero ganó el narcotráfico, no desapareció, que el
gobierno mata a Pablo pero queda en manos de lo demás Narcos. Los sucesores de
Gaviria, bien representado en la serie, fueron elegidos con toda la fuerza de
los carteles y sus indelebles alianzas con militares, paramilitares y políticos
como Samper, Pastrana, Uribe. El libreto
parece haber sido escrito con los archivos de la DEA y la asesoría de quienes
han perdido esta guerra inútil. Malparidos
soplones diría Pablo
Ninguna de las anteriores, el poder se había podrido antes,
mucho antes del nacimiento de Pablo y su error fue querer hacer parte de él
comprándolo directamente, sin intermediarios. Creería Pablo que iba a triunfar?
O, no sabía que con su muerte se
garantizaba su derrota y el triunfo del narcotráfico como aliado incuestionable
del poder? Miguel y Gilberto de eso sabían mucho y habían elegido antes que
poner bombas meter dinero en las campañas. Pero Pablo fue consecuente: prefería
una tumba aquí que la cárcel en la que están los Rodríguez.
Para un amigo con el
que conversaba todo parece nacer en la fuerza macabra del imperio y el complot para
hundirnos hasta los tuétanos los colmillos, sacarnos la sangre y dejarnos en el
fango de la historia o sea, no somos responsables.
Por mi parte prefiero
aferrarme a la idea de que todo nace en
la infinita incapacidad para rebelarnos, para organizar esa rebelión y para
dejar claro en el mundo que podemos caminar solos. Bien, la serie deja ver eso
con mucha precisión: los únicos que saben jugar el juego son los malos, los
otros o no estamos o estamos representados por otros buenos pero sumisos al poder
del estado y por la tanto a la forma como este se relaciona con el
imperio. Uso la palabra imperio para
acercarme ideológicamente a la versión clásica de la historia: todos estamos en
una menor o mayor medida sometidos a los
dictámenes del mismo mientras el monstruo sonríe. La sonrisa de Trump ahora que triunfó está manchada de glifosato y es posible que en algunos de sus trajes haya rastros de la cocaína que usaban en la muchísimas fiestas a las que debió asistir.
Volvamos a la serie y preguntémonos algunas cosas: ¿ porque
el coronel Carrillo asesina al niño? es la bala de oro que le envía a Escobar
un símbolo de la fuerza o de su debilidad? O es solo una invitación a un duelo
más directo? en donde nace la contradicción entre la valentía para enfrentar a Pablo
Escobar y la valentía para asesinar a un joven indefenso? ¿Quería la DEA
mostrar que la policía colombiana, es decir, el estado, estaba dispuesta a todo
y eso para ellos la hacía más débil? ¿Podría uno pensar que la muerte de
Carrillo es solo la venganza por el asesinato del niño? Si cogemos este camino
nos encontramos con algo que abruma: Para cada uno de los que la enfrentan esta
guerra es justa. Y lo era desde el punto de su vista.
El monstruo tenía muchas patas que tejían y destejían
deslealtades, trampas, promesas, acuerdos no cumplidos, crueldades
auto justificadas que terminaron haciendo de esta guerra el mejor espejo de los
que eran esos dos poderes, el legal e ilegal. Pablo era paisa y cabeza, en ese
entonces una efímera cabeza del mal, en el otro estaba Cesar también de una
región paisa el Gran Caldas y el segundo apellido de Pablo era el primero de
Cesar. Cesar debía vengar la muerte de Galán capturando o matando a Pablo. Pablo se había metido en la dinámica de vencer o morir y estaba dispuesto a todo para lograrlo, con una persistencia inaudita y una belicosidad nacida en el mismo odio que sentía por aquellos que siendo tan malos como él no lo aceptaron. Quizá esa era la raíz de su deseo de venganza.
La seria expone, en serio, la forma como se teje esa relación
triangulada por la DEA y mediatizada por los medios del poder. Salta a la vista
que el camino elegido por los medios y el establecimiento es la sostenibilidad
de status quo, el paraíso de las mentiras estabilizadoras y las verdades a
medias contadas como noticias en donde el malo es perseguido por malos pero la
persecución es legitimada a través de la idea de que el narcotráfico está
acabando la sociedad colombiana. La elite política ha sabido, con acierto, trasladar la responsabilidad de todo a la cocaína, logrando asimismo camuflar el trasfondo del asunto: la infinita maraña de relaciones del poder legal con el poder ilegal, ahora diversificado con minería, corrupción y armas.La publicidad impulsada por el poder: "la mata que mata" no es más que la síntesis de lo que el poder ha querido ocultar: lo que mata es la relación entre poder legal e ilegal y la forma como se ha logrado fusionar el voto con la ilegalidad.
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