miércoles, 18 de enero de 2017

PORTOALEGRE, HACE DIEZ AÑOS: LA INSURRECCIÓN ARMONIOSA









Guillermo Solarte Lindo

Pacifistas sin Fronteras.

Después de 20 horas de vuelo desde Bogotá llegamos a Portoelegre. Traíamos en la memoria imágenes de los foros anteriores y sabíamos que íbamos a entrar en lo que podría llamarse una gran revolución ciudadana. Armoniosa  y pacifista.  Un rescate de valores perdidos en medio de la publicidad y de la idea de un solo mundo, de un solo mercado, de una sola forma de vida.

En el aeropuerto se viò, desde la llegada, que el foro era un inmenso espacio intergeneracional, plural y diverso. Jóvenes y no tan jóvenes, mujeres, negros, indios, de todas las nacionalidades y de todos las tendencias iban y venían buscando información. Ropa de todo tipo, un arcoiris de colores cubría el vertiginoso cuerpo de esa serpiente humana que desfilaría durante siete días bajo el fuerte sol del verano de la ciudad. Una gran serpiente polifónica, policromatica y alegre que con sus millares de pies camina buscando ese otro mundo en donde la libertad y la justicia  ocupen el lugar que les ha sido negado. Todos en sus rostros expresaban el deseo intenso de hallar ese otro mundo posible.

Ana Delia y Delfina sintieron que las cosas eran distintas a lo que habíamos imaginado y cuando hablamos sobre nuestra primera impresión coincidimos casi en todo.  La amabilidad de la gente, la organización y el clima eran inmejorables. Los brasileños no podrían ser superados como anfitriones y la alegría parecía mostrar  que acababan  de ganar el campeonato mundial de fútbol o que el carnaval de Río fuese a empezar.

No teníamos alojamiento y aunque nuestra disposición era la de instalar una carpa  el cansancio nos empujo a preguntar por un hotel. Fuimos al puesto de información y ellas miraron o admiraron casi lelas la belleza de un chico brasileño que era mitad negro, mitad blanco, mitad europeo mitad americano y en el que parecían haberse fusionado de manera exitosa todas las razas y todas las alegrías del mestizaje. Ellas, como dije, fueron encandiladas por tal aparición y casi sin esfuerzo le entendieron el portugués americano que yo apenas saborie en su entonación. 

Solo había una opción en el centro de la ciudad, un cuarto para tres cuya reserva había sido cancelada. El hotel tenia por nombre Hollywood y quedaba en la calle Pinto Bandeira en principio no teníamos muy claro de que tamaño era la ciudad  pero partimos de una idea equivocada al pensar que una ciudad en donde se había establecido el presupuesto participativo debía ser pequeña así que entramos en ella creyendo que no llegaría a las quinientos mil habitantes  y pensamos de forma equivocada que podría ser como Ibague  capital de departamento del Tolima en Colombia. La sorpresa por nuestra equivocación iría aumentando con los días.  No solo con relación al tamaño fue nuestra equivocación, también con el estilo y el nivel de vida.

Hollywood debía haber sido en una época lejana un buen hotel. Ya no le era. La recepción mostraba que sus propietarios estaban poco preocupado por la imagen  y las alfombras raídas anunciaban un sitio difícil. Una copia deteriorada de la famosa foto de marilyn en la que se le levanta el vestido, la foto que hizo que muchos nos enamoramos de la diva colgaba envejecida en la pared principal del primer piso. Supimos que no era un buen hotel pero sin decirnos nada asumimos que aun siendo el peor era nuestro hotel,  el único al que podríamos llegar. No nos importo mucho la calidad del hotel, lo que habíamos visto desde que aterrizamos anunciaba que en el íbamos a estar muy poco tiempo.
Dejamos las maletas y en segundos estuvimos en la calle y como suele suceder apareció el turista alelado que llevamos dentro. No sabíamos para donde coger.  Caminamos un rato largo, bajamos por la calle hasta desembocar en la Rua da Praia en donde empezamos a hacer parte de la inmensa serpiente de colores. Estaba claro, que si otro mundo era posible, este estaba lleno de alegría y aquella sensación de asistir a un evento de académicos tratando de cambiar el mundo solo con los discursos desapareció y por el contrario la bandera de infinitos colores que se vería desde algún satélite espía era muestra fehaciente de que si otro mundo es posible el camino era una revolución también  distinta, desarmada pero no ilusa, utópica pero no ingenua. Una hermosa insurrección armoniosa.

Hay que entender que estando en Portoalegre el foro no es solo la oposición a Davos, es además una alternativa que intentara ser coptada e integrada de la misma forma que fue toda aquella maravillosa avalancha de movimientos culturales de los años sesenta con sus conciertos, manifestación y radicalismo pacifistas. Las mire y les comente la historia no se puede repetir ¿cual historia?, pregunto Delfina sin saber en que había estado pensando, le dije la de los sesenta..¡ni puel putas! dijo y su seguridad me hizo creer que podría tener razón,  aunque al mismo tiempo me pregunto que si yo pensaba que allí habría espías de la CIA y cuando dije que claro que ellos siempre estaban en las mejores fiestas para dañarlas  sentí una catarata de dudas sobre el éxito que habían tenido en ese entonces. La presencia norteamericana en nuestro continente fue siempre una presencia con objetivos claros: controlar cualquier tipo de desviación: la de los movimientos culturales de los sesenta y la de los movimientos revolucionarios.

En el caso de Portolagre y el foro social, el enemigo mas eficaz es la comercialización de las ideas, de las imágenes y de la organización pero también la incredulidad de aquellos que por no hacer parte de la colorida serpiente despliegan todo tipo de criticas y aun compartiendo muchos de los ideales, por no haber ido a la fiesta, piensan que la fiesta estuvo mala. Bien la mente iba y venia al ritmo de la samba que sonaba en pequeño café y creo que si Ana Delia no me tira del brazo habría llegado de la mano de mis anhelos al  mayo del sesenta y ocho, a la revuelta de Berkeley, al concierto de Woodstock o mas allá a la marcha de Gandhi pidiendo la independencia de la India, a las canciones de Dylan o toda aquella trova de lo se llamo canción protesta o canción social.

Buscamos con impaciencia y casi ansiedad el puesto de inscripciones. Nos indicaron que estaba en la Usina del Gasómetro. Llegamos al sitio y la serpiente se convirtió en una mancha grande en búsqueda del la programación, eran las siete de la tarde y nos sentamos en el piso a mirar cual podría ser una posible estrategia para aprovechar al máximo el foro. La programación eran tres extensos periódicos que me obligaron a pensar que en brasil esta tendría que ser la programación mais grande do mundo.
Ese Brasil  en el que todo cabe estaba reflejado en la lista innumerable de eventos, de conferencias, de reuniones, de exposiciones. 
 
Nos abrumó y decidimos salir para el concierto. Teníamos en mente a Manu Chau. Llegamos al auditorio a las nueve y treinta. Banderas de muchas partes ondeaban entre el publico y a lo lejos un gran bandera de Colombia me hizo pensar en el patriotismo desgastado por el gobierno de Uribe. Escuchábamos a los lejos lamento boliviano en una versión de un grupo que nunca supimos quienes eran. Les dije que vendría Gilberto Gil que eso habían dicho entre el publico y el rumor me confirmo que tendríamos suerte en este Foro. Ver y escuchar a Gilberto Gil era algo que siempre había deseado hacia parte de estirpe de grandes compositores y cantantes brasileños de los años sesenta, era uno de los mas ricos compositores y letrista del grupo que metió en el corazón del mundo el bossa nova, la samba, saltaron a mi mente: Caetano por supuesto, Jobin, Baden, Gilberto, Joao y Astrud, Torcuato, Maria Betania, Touquinho, también Sergio Mendes y Roberto Carlos que hicieron parte de la música pop de brasil y que escuchamos por largos periodos en Colombia y América Latina.

La voz de Gil y la letra de Capinan invadieron el escenario y los corazones:

Soy loco por ti América,
Yo voy a traer una mujer playera,
Que su nombre sea Marta, que su nombre sea Marta,
Soy loco por ti de amores,
Tenga como colores la espuma blanca de Latinoamérica,

La noche se lleno de aplausos y chiflidos y la emoción creció infinita en mi corazón, no lo podía creer, allí estaba Gil cantando lo que imagine podría ser el himno del foro.

Y el cielo como bandera,
Y el cielo como bandera
Soy loco por ti, América
Soy loco por ti,  de amores

La canción era perfecta para el lugar y la sensación me emborrachaba de recuerdos y deseos, Gil era una de esas paradas camino a la utopía, la música tenia que ser una vez mas el arma para desarmar a los violentos. Hacia esfuerzos por distanciarme de los sesenta pero no podía. El olor a macoña me hacia volver, la indumentaria alegre de hombres y mujeres de todas las edades también y el sentido final que yo le daba a la canción de Capinan me hicieron empecinarme en la idea de que esta insurrección armoniosa estaba conectada con aquella por la música y los ideales.

Estou aquí de passagem
Sei que adiante um dia vou morrer
De susto, de bala ou vicio
De susto de bala ou vicio
Num precipicio de luzes
Entre saudades, solucos, eu vou morrer de brucos,
Nos bracos, nos olhos
Nos brasos de uma mulher
Nos brasos de uma mulher

Canto durante unas dos horas mientras yo seguía los recuerdos y las analogías de una época con otra al ritmo de canciones como Aquele Abraso, A paz y en un homenaje extenso canto a Bob Marley, No woman no cry, Could you be loved y también otro pacifista fue recordado cuando entono Imagine de Lennon. No había lugar a la equivocación: el ambiente fue sesentero y mientras bajaba del sitio al que subí para poder ver, pense con cierto optimismo nostálgico que no hubo derrota, solo aplazamiento y que en manos de todos los que provocaron este Foro había una responsabilidad de proporciones inconmensurables: No podría haber otra decepción, la humanidad no aguantaría otra postergación.

El cansancio nos derroto y apenas termino Gil salimos sin esperar a Manu Chau que según supimos el día siguiente se había presentado a las tres de la mañana. De todas maneras no habíamos resistido y no tenia sentido lamentarnos.
A la mañana siguiente nos levantamos a las siete y salimos del hotel a desayunar. Tomamos un taxi y llegamos al sitio de foro. Revisamos el extenso programa y fue difícil elegir: todos los temas sociales, políticos, culturales y económicos hacían parte de el y mucha gente famosa hacia parte de paneles y conferencias: estaba Eduardo Galeano, Saramago, Perez Esquivel, Ramonet, Castells, también todas las organizaciones no gubernamentales de carácter progresista hacían presencia, Amnistia Internacional, Oxfam, Human Rigth Watch, Greenpeace, la Asamblea Mundial Antiguerra, Movemento Sem-Terra, muchas organizaciones de América Latina  y del Brasil  hacia que este espacio fuese un bello reino de la diversidad y la pluralidad.

Eran tan amplia la oferta que decidimos iniciar la filmación de un documental experimental y que una de las mejores maneras de entender el foro era hablar con la gente, preguntar en las calles ir de arriba abajo en búsqueda del sentido de toda la esperanza y de la fuerza de la serpiente de colores.  Iríamos entonces por sus tripas hasta su corazón y dejaríamos la cabeza para más tarde. Las conferencias nos interesaban pero elegir siempre es difícil así que ocupamos un alto porcentaje de nuestro tiempo filmando lo que creemos será un buen documental amateur. Quisimos construir una visión del foro desde dentro, desde sus mismas entrañas, no se si lo logramos eso esta por editarse.
Nuestro ejercicio empezó como suele hacerlo el de los que no son profesionales del asunto. Ana Delia que era la camarografa no podía encender el aparato y toco acudir al a la bondad de un americano que con un equipo de filmación profesional tenia las misma intenciones que nosotros. No supimos que hizo pero en un instante logro lo que no nosotros no habíamos podido en casi una hora de búsqueda de click de encendido. Decidimos hacer solo dos preguntas la primera quería indagar sobre lo que la gente pensaba de est foro y la segunda sobre si cada uno de los entrevistados pensaba que otro mundo era posible.

Los asistentes tenían bastante claro en donde estaban y podría decir sin temor a equivocarme y a pesar de lo que piensan algunos que no había turistas despistados tratando de encontrar diversión o curiosidades que los sacara del letargo y del aburrimiento. Hubo a los largo de todas las entrevistas un buen conocimiento de los alcances del foro y de la urgente necesidad de encontrar caminos a ese mundo vendido como único: El mundo occidental mercantilizado. Así como Davos es de cierta forma la vitrina principal o la promesa mas importante de los que sienten que el capitalismo actual es la mejor manera de lograr lo que los seres humanos queremos, el Foro Social Mundial es no solo oposición a esa visión, sino un inmenso proceso de construcción de opciones y alternativas diversas nacidas en los movimientos sociales y culturales de todas partes del mundo. La pregunta que nos hacíamos los tres era si podría lograrse y cual seria el camino. No es fácil responder a este interrogante pero, y solo después de ver todo el proceso lo podríamos intentar.

La serpiente camina mas lento, el sol abrasa y el estomago nos pone a pensar en almorzar. Caminamos con el propósito de entrar en la tarde a alguna de las conferencias, habíamos elegido estar más activos en el grupo de paz, desmilitarización, lucha contra la guerra y el libre comercio, del que hacíamos parte. Cerca de la Usina un muy buen restaurante no  hizo comparar  la calidad de la comida vegetariana en Bogota y la de Portoalegre, gozamos, disfrutamos un excelente restaurante vegetariano por siete reales. Vida e Saude es un espacio al que no le falta nada ni tampoco le sobra. Buena comida, buena cantidad, buen precio y una gran variedad. La entrada, una ensalada y un tomate con ricota, de plato fuerte un lasaña y de postre unos pasteles inmejorables de piña con coco y un exquisito flan de naranja.
Tomamos un café y después de dos horas largas de almuerzo caminamos hacia la zona G que estaba bastante retirada. Encendimos la cámara y mientras avanzábamos filmábamos, una pareja de jóvenes con piercings en orejas y nariz fueron los primeros detenidos, fumaban macoña y en medio del calor sentimos los deseos de compartir con ellos su hierba. Lo hicimos.

Hacían parte de un grupo cuyo campamento encontraríamos más adelante y que tenia como nombre: Nómadas Galácticos, un colectivo que sin conocer a fondo me atrevería a decir que estaban cerca de las comunas de los sesenta. Por lo menos su imagen estaba anclada en aquellos años. Nos acercamos a una espacie de bohío o maloca en el que estaba un grupo de galácticos escuchando una charla sobre el cuerpo, su relación con la mente y la manera de hacer que esta relación fuera armoniosa. Todos parecían compartir el interés y el silencio era total. Filmamos unas imágenes y seguimos nuestro camino hacia el grupo G. Hacia rato había observado que el Che tenía una presencia fuerte. Estaba en camisetas, pancartas, afiches, parecía una resurrección y así lo compartí con ellas. También en los libros estaban presente Lennin, Trosky, Marx, Mao había cierto reverdecer y para un ciudadano de Colombia sometido a la mas cruel de las satanizaciones de la izquierda esto no era frecuente. Podría parecer una paradoja pero entre la propaganda del régimen y una guerrilla militarizada el pensamiento de izquierda ha sido arrinconado al más hondo de los desprestigios. Esa seria la primera lucha a ganar, en eso estará Lucho, Gaviria,  Petro en Colombia y por supuesto Lula en Brasil pensé y seguí el camino preguntándome cosas sobre la Cumbre Mundial de Paz que fue la propuesta que llevamos al foro. La izquierda lucha contra la eficacia que tienen que mostrar y contra ese desprestigio al que ha sido empujada. 
La tarde estaba ardiente, el calor llegaba a los 38 grados y caminara era ya un esfuerzo. Adelante iban ana y delfina, alcanzaba a ver sus camisetas negras de pacifistas sin fronteras y el letrero déjame en paz que traducido desde nuestra oficina había quedado también estampado como nao me perturbe. Estuvimos  a punto de retirar las camisetas porque nos habían dicho que eso no significaba lo mismo en portugués que en español pero después de confrontar con un brasileño decidimos dejar circular la idea. Equivocarnos no era tampoco un problema substancial. Como decía, el calor golpeaba con fuerza y los pensamientos empezaban a confundirse con la ilusión óptica que produce en el cemento el sol al estrellarse, era la canícula que había llegado para bienes y para males. el sudor caía a chorros por el cuerpo y los olores empezaban a dominar los encuentros. El agua de la botella que llevaba recorrió mi cuerpo de arriba a bajo y sentí el refresco que produce ese encuentro mágico entre la brisa y el agua fría. Una vez mas  habría de descubrir que el cuerpo ya  adaptado al calor produce sus propias defensas y caminar se convierte en un goce.
Caminamos en medio de una inmensa oferta de camisetas, libros, artesanías, todo tipo de souvenir del foro, puestos de gentes de todo el mundo. Nos detuvimos en el puesto de una pareja del movimiento dos sem-terra, ella una mujer rubia de unos treinta años, el un hombre rubio un poco menor. En el piso había algunos carteles del movimiento, diversas artesanías y las fotos de Sebastián Salgado que habían recorrido el mundo como testimonio de la pobreza del país mas rico de América latina y décima potencia económica del mundo de lo que se enorgullecen muchos brasileños y se sorprenden muchos mas. La distribución de la riqueza es el resultado de un modelo económico que parece no encontrar la fuerza política para transformar esa realidad. Con los Sem-Terre hablamos un poco sobre Lula y notamos algo de inconformidad por como se conduce la política económica pero sobre todo creo que en el fondo existía para los dos una especie de decepción por el tipo de relación que el gobierno mantiene con la clase empresarial  cuya responsabilidad en el problema de la distribución es bastante.
Las fotos de Salgado trajeron de los recuerdos el disco de Chico Buarque Terra  que me había llevado Héctor Arenas en su descubrimiento del Brasil, y de este una composición de Buarque con Milton Nascimiento, el ritmo de la canción es el de que debe acompañar al nómada desposeído y su letra un himno: Como entao? Desgarrados da terra? Como assim? Levantados do chao? Como embaixo dos pes uma terra?Como agua escorrendo da mao?  Compramos dos fotos de Salgado y nos trajimos en la memoria la inconformidad de esa pareja con el gobierno de Lula y los organizadores del foro.
La razones para sus criticas al foro estaban en su percepción de que al foro estaban llegando mas turistas de los necesarios y que lo hacia correr el peligro de perder el carácter de movimiento de lucha y resistencia. Hablamos con Ana y Delfina sobre este asunto y pensamos que deberíamos estar atentos a que eso no suceda, pero conscientes de que la imperfección de la idea de la democracia que ronda en todas partes limita la participación  y la intervención de todos y todas en las decisiones. A esta altura éramos unos defensores radicales del foro como espacio de posibilidades y de creación o construcción de alternativas.

La importancia de los del Movemento Sem-Terra en todo este proceso que vive Brasil es fundamental aunque algunos digan que si y otros que no. Eso es el resultado de estar cerca o lejos de lo que sucede. Nos despedimos de los amigos Sem-terra y volveremos a ver su imagen cuando editemos el documental que estamos filmando. Quedo en nuestra memoria la idea de que el foro debe ser un modelo de nueva democracia en su organización y que el futuro del foro podría estar sometido a una decisión colectiva. ¿Como hacerlo? Allí esta el dilema de la representación y el colectivo.

Llegamos al área G del foro y a la carpa en donde se llevaría a cabo un dialogo sobre las campañas anti armas y antiguerra, una joven francesa que había aprendido su español en Argentina y le daba ese tono sureño nos invito a hacer parte de una campaña en la cada uno de los participantes se tomaba una foto con un letrero en el que expresaba su repudio a las armas, hablamos un rato sobre esto y nos tomamos las fotos. Compartíamos la idea de de antiamarmas y teníamos en la mente hacer una campaña desde Colombia que ya habíamos nombrado como adiós a las armas  en la que niños de todos las razas y orígenes son fotografiados con armas de juguete y con el mensaje que rechazo no solo el uso de las armas sino del niño en la guerra.  El dialogo estuvo bastante interesante, amigos de distintas partes de mundo fueron mostrando experiencias sobre este tipo de campañas en sus países, nos intereso mucho una experiencia de Amnistía Internacional en Paraguay en la que se hace una invitación a niños a intercambiar sus juguetes bélicos por otro tipo de juguetes. Dejar las armas y dejar la idea de que ellas son un juguete son dos desafíos que la cultura occidental debe imponerse. Divague otro rato por mi pasado y la infancia de millones de niños en Colombia. Nuestros héroes estaban todos armados, los regalos de Navidad o cumpleaños fueron en gran parte armas y disfraces de vaqueros: Roy Rogers, Cisco Kid, el Llanero Solitario ocupan un buen lugar en la aceptación de las armas como salida a los conflictos. Cuantas veces en medio del fragor del juego deseamos con la mayor de las fuerzas matar al enemigo que no era otra cosa que el mejor amigo camuflado en otro disfraz. Pero ¿como luchar contra todo esto si el presupuesto para la guerra es tan grande que con su utilización para erradicar la pobreza esta seria una cosa del pasado en cuestión de meses o días? Acordamos con los amigos del Paraguay que estaríamos en contacto para intentar llevar esa campaña a Bogotá.

Era tarde y el agotamiento nos invitaba al descanso. La noche fue de relajamiento y algo de rumba. El  Bar Do Nito y la música brasileña nos arrullaron hasta que a las tres de la mañana el sueño nos obligo a retirarnos a Hollywood.

Al día siguiente volveríamos a la zona G, era nuestra primera presentación. Habíamos llevado un material de divulgación y algunas camisetas de pacifistas sin Fronteras. Llegamos a la carpa con el número 601 con las expectativas aumentadas por el desconocimiento, un auditorio para 600 personas y menos gente de la que pensamos. Diez de la mañana y el calor era especialmente fuerte. Afuera Ana Delia y Delfina promocionaban con plegables y camisetas la reunión.

Porque una cumbre mundial de paz, porque en Colombia y cual eran nuestras posiciones frente al conflicto y la guerrilla en Colombia fueron las cuestiones que se plantearon. Había amigos de Francia, Brasil, Argentina, Vieques en Puerto Rico, Estados Unidos, Pakistán, Colombia, Vietnam el dialogo nos permitió avanzar en al idea de la cumbre.

Fue una sesión interesante para nuestro proyecto y salimos para la carpa de solidaridad Cuba Venezuela. Tenía curiosidad por conocer la actitud de los venezolanos con nosotros después del conflicto generado por el caso Granda. Supieron que éramos colombianos y fueron especialmente amables. Tenemos tanto en común que cualquier conflicto, aun los generados por la insensatez política, se disuelven en esos lazos ocultos que unen los dos pueblos. Las diferencias parecen acercarnos. Estuvimos conversando largo rato con un amigo venezolano de la red de emisoras comunitarias que, si no estoy mal informado, es una bella idea de montar una red en América Latina. Nos entrevistaron a los tres así que seremos parte de la promoción de esa idea. Como nosotros estábamos haciendo nuestro documental la imagen del amigo venezolano y sus respuestas quedaron filmadas como una muestra de trueque de afectos.

Hay un problema que quisiera destacar a estas alturas del Foro. Un problema ambiental de especial significancia no solo por ser extremo sino porque estaba en medio de este espacio de propuestas: el olor especialmente fuerte del Arroio Diluvio que muestra altos niveles de putrefacción. Los olores aumentaban con el calor y muchas de las carpas o mejor de los asistentes a ellas nos vimos afectados por la situación. En algunos momentos fue insoportable. Recomendación especial a los amigos de Portoalegre y a su gobierno: descontaminar ese río seria un buen desafío para próximos foros.

El entusiasmo creado y promovido desde la carpa habría de mostrar sus efectos en la inmensa cola que se hizo para ver y oír un día después  la presentación de Chávez. Quisimos asistir pero fue imposible, después en los periódicos locales habría de reseñarse como un éxito del presidente venezolano ante un Gigantinho lleno. Zero Hora titulo Chávez conquista o Forum.  No es posible abstraerse a lo que Chávez provoca y mirando la cola pensé, que la política corría el riesgo de volverse espectáculo y con ello ilusión o promesa. No se trata de ser prudente en momentos en que es imposible serlo, se trataría más bien, de medir con precisión los alcances que puede tener para un movimiento el exceso de caudillismo. Como dice una canción de Pink Floyd skating on the thin ice. Es un riesgo. La cuerda floja o el filo de la navaja son peligrosos porque para no caer uno podría cogerse de cualquier cosa.

Caminamos acompañados de un Inti ardiente hacia la carpa de información en donde nos habíamos quedado de encontrar con Héctor Arenas, le había traído unos libros que habían publicado sobre el movimento sem-terra. Una manifestación de coreanos y japoneses nos recibió con gritos en contra de Bush y su actitud bélica e imperial. El grupo era de unos cincuenta orientales.  Coreanos en su mayoría. Los carteles, algunos del Democratic Labour Party de Corea fijaban su posición: Korean troops out of Irak, Stop the war, no to Korea_Japan FTA, Bush e o malor terrorista.

La marcha iba a iniciarse y las consignas en contra del imperio y la guerra nos despertaron del sopor del calor. Hicimos tomas para nuestro documental y contactamos a los amigos del Grito de los Excluidos, su amabilidad fue grande. Héctor no estaba y hable con un amigo panameño, que se comprometió a entregarle los libros, así lo hizo ese mismo día, según me lo dijo Héctor por mail.

Salimos hacia el centro de la ciudad era la tercera noche en Portoalegre. Nuestro Hotel no ofrecía el servicio de teléfono así que fuimos a Plaza Sao Rafael. El azar que produce encuentros maravillosos nos ofreció la presentación del documental que sobre la película del Che Diarios de Motocicleta de Walter Selez, había realizado Gianni Mina. La noche fue llena de sorpresas. Primero un encuentro fugaz con Manuel Castells en el ascensor y su negativa a ser entrevistado, después la presencia de Frei Beto, Ignacio Ramonet y Pérez Esquivel premio Nóbel de paz. .Ellos presentarían el documental y  un perfil de Ernesto Guevara.
Fue durante la filmacion que sentí que era como la resurrección del Che. Las imágenes de Alberto Ganados con unos 80 años,  compañero de viaje de Guevara en la travesía por América obligaban a imaginar que hubiese pasado si el legendario revolucionario estuviese vivo. Las palabras de Pérez Esquivel resaltando la pertinencia de la propuesta ética de Guevara son una buena forma de rescatar aquella hermosa voluntad de cambio que llevaba el argentino en su corazón. Permanece el mito y sus ideas? Acaba el tiempo con el mito o lo diluye entre banderines, camisetas, pancartas, plazas o como en este caso un almacén de ropa en Londres con un gran aviso luminoso: CHE.
La idea de que todo se perdió no puede aceptarse como tampoco, que los errores que se cometieron en aquella época también fueron responsables de la postergación. Un ejercicio ético será reconocer que gran responsabilidad hubo de parte de aquellos que soñamos un cambio y que no supimos como hacerlo. Las imágenes de la película se confundían con las vividas aquella época. Alberto Granados era un testimonio de que los sueños terminan no siempre en pesadillas pero muchas veces en frustración o decepciones. Allí sentado en esa sala de un hotel de cinco estrellas y mirando por el espejo retrovisor intente razonar sobre mi oposición a la lucha armada y a cualquier tipo de violencia, sin embargo acababa de escuchar las palabras de Pérez Esquivel premio Nóbel de paz que rescataba el proyecto ético de un revolucionario que participaba en esa lucha armada. Los seres humanos somos contradicción y de esa contradicción en no muy pocas ocasiones salen las respuestas a las angustias que nos agobian. Ni todo tiempo pasado fue mejor ni todo tiempo futuro será de progreso.

La manifestación del primer día vino a la memoria como una marcha pacifista que cuestionaba una vez más la belicosidad del poder y la idea de que el estado tiene que ser un estado militar para que la democracia funcione. 150.000 o 200.000 personas caminaron una vez más con la esperanza y la seguridad de que si no se producen giros sustanciales en la política de las potencias del mundo el planeta corre un riesgo fuerte de convertirse en un planeta en guerra permanente. El comienzo de este siglo anuncia sin no nos oponemos colectivamente cien años de guerra. Tendremos que apoyar las distintas manifestaciones que habrá por la paz en el mes de marzo.
Esa noche discutimos sobre lo que entendí como una resurrección de las ideas de izquierda y con esto la condena que nacerá de ello. Abrir la mente e un momento de globalización tan potente es una obligación política. La mañana siguiente nos recibió con una marcha del movimento sem-terra, brasileña por o alegre y musical que recorrió en medio de la música el lugar y paso por nuestro lado como un fantasma culpable de los giros positivos que ha dado la política en Brasil. Lula, pienso, es una esperanza y el primer papel de los medios y los poderes de derecha es acabar con la esperanza la estrategia sigue siendo la misma: la propaganda. Oh ala no me equivoque. Este fue intenso en filmacion y testimonios. Intentamos ir a la reunión de ATTAC pero no alcanzamos a legar. Queríamos hacerlo y compartir con ellos la idea de la cumbre mundial de Paz. No fue posible.

Cerramos nuestra estadía en Portoalgre con un bar en donde la música volvió a ser la reina: Grito de Alerta cantada por Maria Bethania quedo en la memoria. Planeábamos ir a Rió. Sabíamos que acabábamos de vivir una de las más bellas experiencias de este momento.



viernes, 18 de noviembre de 2016

El Tiempo de la Tierra - Documental



Dir. Guillermo Solarte

El Tiempo de la Tierra es un documental que trata el conflicto de la tierra en Colombia, desde una mirada histórica hasta una mirada actual. A través de las voces de afrodescendientes, indígenas, campesinos e investigadores del tema, se reconstruyen los distintos elementos y procesos que configuran el escenario de un país inmerso en un conflicto armado durante varias décadas. El documental propone una mirada profunda de la ruralidad, de las personas que la habitan y de los actores que se disputan el territorio. También introduce nuevas categorías como las de territorialidades ilegales y dictaduras locales para entender las dinámicas de la violencia que se expresan en el campo colombiano y su estrecha relación con el apoderamiento de la tierra. La narrativa del documental se entreteje entre cifras que dan cuenta de la dimensión del conflicto, testimonios de los habitantes rurales que manifiestan el impacto de la guerra, y una voz en off que hila el pasado y el presente de este país, y que propone una mirada a futuro.


lunes, 14 de noviembre de 2016

Narco Netflix: Conversación en la catedral

Conversación  en la catedral

De Vargas Llosa tomo el título de uno de sus libros, por cierto, escrito mucho antes de que sucedieran las cosas en la catedral de Pablo pero, no pude encontrar mejor metáfora para referirme a esos diálogos entre el poder  legal y el  ilegal de aquella época, o de todas,  en este país llamado del Sagrado Corazón.

Lo mejor  de la serie Narcos es que  no es ficción. Lo peor es que esa realidad continúa como una serie de ficción. Esto, que podría ser una boutade, es  más bien, algo que confirma una de las sospechas que me persigue hace ya un tiempo: la historia será escrita con una cámara. Una cámara que ronda la violencia y que la transforma en espectáculo.
Podría afirmar, en este caso,  y en muchos más, que si la realidad no se parece a la ficción, peor para la realidad. Esa realidad que, al ser mostrada en televisión, nos confronta, nos habla al oído de lo que es el poder en Colombia y nos confunde cuando algún que otro despistado asume que, lo que es el poder, somos todos. Aquellos que amplían el megáfono para decir que los colombianos somos de una manera u otra: corruptos, violentos, amantes de lo ilegal y  esta claro que eso,  son las elites del poder, pero  no lo somos todos.
 La  serie muestra con toda contundencia la tensión siempre presente entre lo legal y lo ilegal o, para ser más precisos, entre el poder legal, es decir el Estado y la mafia y de esa relación entre ambos nace el todo vale, el todo es posible si es útil para lograr lo que deseas. La relación de Pablo con Cesar es una copia calcada de la relación de Vito Corleone con el poder en USA y la serie Narcos me confirmó, una vez más, que en ese tipo de asuntos somos poco originales: dos frases de la película de Coppola dan señales del punto de partida. Una:" le hare una oferta a la que no podrá negarse" y dos: "la vida y la historia muestran que es posible matar a cualquier persona" dichas por el Padrino han sido el faro que guía a la mafia colombiana y en no pocas ocasiones al Estado.

Narcos no es el  rigor pretendido de historiadores, la historia adornada con tanto rigor suele militarizarse o estatizarse, que para los efectos es lo mismo. Quiero decir, la historia oficial, que suele ser la historia de los héroes casi todos uniformados, o, de aquellos que, vestidos de civil, mintieron para hacerse  héroes de ese drama colombiano de la patria tonta, bobalicona y aferrada a una camándula. Esa misma patria  que ahora ha sido  seducida por las iglesias cristianas, lavaderos de dolores y acumuladoras de diezmos pobres; verdadero banco de los pobres, estafadores del verbo, allí el verbo no se hizo carne, se convirtió en pesos.
Narcos  tiene todo las claves de la realidad y  narra parte, no sólo, de nuestra vida provinciana sino también de nuestra historia. Los narcos y sus formas de vida son una pieza de ese inmenso rompecabezas que es   nuestra cultura y nuestro relato, de la misma forma que lo hacen las historias y mitos que nos rondan desde siempre. Cuentos  de miedo de los que los tíos nos contaban a oscuras en una finca de Pance, cuando, aún no habían nacido ni Pablo, ni Miguel, ni Gilberto, ni Gustavo ni Carlos, ni Pacho los héroes de esta aventura que cuestionó no sólo los principios morales de una sociedad enclaustrada en la catolicidad sino que también derribó  lo pilares de esa democracia que nunca alcanzamos a edificar. El tiempo pasará y cada uno de estos personajes ya convertidos en fantasmas y mitos serán narrados  para diversión de todos, ya lo esta haciendo la tele comercial sin criterio ni calidad.
Ellos, los narcos, construyen desde esa misma catolicidad una inmensa paradoja: matar no es pecado y si lo hacen por la sagrada familia, mucho menos, en este caso es la familia de Pablo y no la de Cristo, la que está detrás de esa guerra nacida en las entrañas mismas del poder.

La conversación, en la catedral de Pablo, es, ni más ni menos que, el diálogo de esos  dos poderes: el legal  en cabeza de Cesar  y el ilegal en  cabeza de Pablo, relación siempre perversa y siempre  presente en esta Colombia de las impunidades infinitas. Siempre, la búsqueda de la impunidad se convierte en el je de todas las negociaciones. La impunidad de los poderes legales y de los ilegales. No es torpe pensar que la ley es una telaraña en donde sólo quedan atrapados los que no tienen el poder para escapar, los que no tienen el dinero para pagar los dos tres o cuatro abogados expertos en legitimar el crimen. 



Lo que me persiguió  durante toda la serie no fue si esa historia era verdad o mentira. Es, como la vida misma lo ha demostrado: verdad y mentira y esta última ha ganado tantos espacios en la vida política que parece ser realidad: triunfa una vez más la mentada ley de la comunicación de la época de Hitler, si la mentira la repites de forma insistente se convertirá en verdad. Los medios de comunicación son la caja de resonancia perfecta para el drama colombiano, la prensa escrita reseña la noticia, la televisión la vuelve espectáculo y el formato dominante en la radio, hace que todos hablen sin importar mucho lo que se diga de lo que ahora se conoce en radio como: el tema del día.

Pero viendo Narcos una pregunta que cuestiona el mundo de la cultura católica en que hemos sido formados, es la que aun nadie quiere hacerse, y, que creo es la única que no tiene todavía  respuesta: ¿Qué de bueno dejó el narcotráfico  a la sociedad colombiana?
Es difícil decirlo y también que sea aceptado: no todos los malos eran narcotraficantes ni todos los que se oponían e hicieron parte de esta miseria de guerra eran los buenos. Sabemos  de la euforia de esos momentos de riqueza ilegal. Sabemos que el país se convirtió  en una bacanal en donde, lo que se conoció como dinero fácil, financió todo lo que no se  podía comprar con créditos bancarios, sobre todo, que abrió las puertas del consumo imposible a las clases mas bajas de ese mapa de la injusticia que es la estructura social colombiana. No era entonces aquello de los de izquierda y los de derecha sino los de arriba y los de abajo. Una imagen rotunda: el narcotráfico mostró que era posible ser rico sin ser de la elite. También que esa elite quería parte de la torta.

Deja ver,  así mismo y  de forma rotunda que los norteamericanos no eran  los únicos malos, que nuestras elites  arrastran el gen de la crueldad en sus venas y que es capaz no sólo de vincularse a la masacre de forma directa o  pasiva y  silenciosa sino que también puede venderse  al mejor postor.  La serie da pistas claves para una conclusión: todos eran malos y su arma más eficaz era la crueldad que iba aumentando en la medida que el otro actuaba. La acción violenta y cruel del otro legitimaba la acción del enemigo. Así lo vivimos y así los muestra Netflix.
La vida después de que emergió el narcotráfico hizo transitar,  a esta sociedad provinciana, de la opacidad de la moral católica, a la vitalidad económica de la ilegalidad que ya había dado muestras de fertilidad capitalista con el contrabando, con las esmeraldas y con la corrupción consustancial al poder, desde siempre. No es extraño, emerge en las regiones en donde más espíritu empresarial existía: Valle y Antioquia sociedades elitistas y de camándula, su ampliación como red económica se hizo de la mano de la aceptación por parte de la elite de la creación de esa economía ilegal de la cual todos se beneficiaban: desde los constructores hasta los fabricantes de coches     de lujo, desde los lavadores de dólares hasta la banca. Todo era permitido hasta que se metió en la política un espacio en donde la mentira no puede ser cuestionada.

La serie como historia es buena, como televisión es mejor y como punto de partida  para  recuperar la memoria reciente es,  diría, sensacional, lo es también en tanto espectáculo en donde el protagonista no es la cocaína, es el Estado,  la corrupción y la debilidad de la clase  política para todo, entre otras cosas, para distinguir con precisión lo que es bueno o malo para el país que gobiernan. Pero en esto quiero dejar una de las mejores síntesis, hechas por el humorista Garzón al expresar la forma como se da esa relación entre los poderes legales e ilegales: “no más intermediarios, Miguel Rodríguez a la presidencia”.
Miguel y su hermano metieron una bomba de tiempo en el poder legal. Infiltraron de dólares la campaña de Ernesto y lo hicieron parte de su negocio. Estaba claro que los de Cali, el cartel, elegían  la compra del poder y no su derrota militar o terrorista. Una escena en Narcos: la mujer de Gilberto o Miguel, muestra con orgullo, un florero que le ha sido en enviado por la familia Lloreda, máxima expresión de la elite valluna ¿un símbolo de amistad o de alianza?

Narcos hace visibles algunas situaciones que no pueden pasar por alto los historiadores: la forma como se desarrollan las relaciones con los Estados Unidos en el marco de la guerra contra las drogas, iniciada por Nixon y abrazada de forma ferviente e inútil y a ciegas por Pastrana y Uribe, dos provincianos con ínfulas de estadistas que mucho tienen que ver con la debilidad de esa guerra, o más bien con lo absurdo de la misma para acabar con el problema. ¿Pero eso era lo que deseaba la guerra contra las drogas?  A estas alturas de la historia tanto Uribe como Pastrana llegaron al poder aupados por la ilegalidad nacida en las entrañas de la relación entre poder legal e ilegal. Negociaron ambos con "supuestos" narcotraficantes: paramilitares y guerrilla.
Vuelvo a la serie: En una escena, uno de los agentes de la DEA le pregunta al otro que  si está contra los malos y el otro responde con ironía,  y ¿quiénes son los malos? Ser malo en una serie en donde todos son malos, o todos rompen con tanta facilidad las reglas de la guerra, es parte de la vida: la DEA rompe todos los limites, sencillamente, porque nunca se les puso límites, el gobierno hace lo mismo, la policía es igual, los políticos son lo mismo y así ha sido  esa guerra, una guerra sin ningún tipo de control.

Si en una guerra de este tipo hay vencidos y vencedores en esta se podría afirmar que Pablo perdió pero ganó el narcotráfico, no desapareció,  que el gobierno mata a Pablo pero queda en manos de lo demás Narcos. Los sucesores de Gaviria, bien representado en la serie, fueron elegidos con toda la fuerza de los carteles y sus indelebles alianzas con militares, paramilitares y políticos como  Samper, Pastrana, Uribe. El libreto parece haber sido escrito con los archivos de la DEA y la asesoría de quienes han perdido esta guerra inútil. Malparidos soplones diría Pablo
 Deja la serie un testimonio que no llamaría de ficción: los muertos los pondría Colombia. O una versión más cruel: mátense entre Uds.  Así  pasa en la tele y así pasa en la realidad, allí  surge un interrogante adicional: ¿cuáles son la razones de nuestra sumisión? o ¿será la fuerza del imperio? ¿La perdida de la dignidad como nación? o  ¿la dependencia económica? ¿ Sera acaso que somos algo menos que el poder ilegal detrás de un poder legal que esta lejos muy lejos de los campos de cultivo del sur de Colombia?

Ninguna de las anteriores, el poder se había podrido antes, mucho antes del nacimiento de Pablo y su error fue querer hacer parte de él comprándolo directamente, sin intermediarios. Creería Pablo que iba a triunfar? O, no sabía que  con su muerte se garantizaba su derrota y el triunfo del narcotráfico como aliado incuestionable del poder? Miguel y Gilberto de eso sabían mucho y habían elegido antes que poner bombas meter dinero en las campañas. Pero Pablo fue consecuente: prefería una tumba aquí que la cárcel en la que están los Rodríguez.
Para un amigo con el que conversaba todo parece nacer en la fuerza macabra del imperio y el complot para hundirnos hasta los tuétanos los colmillos, sacarnos la sangre y dejarnos en el fango de la historia o sea, no somos responsables.

Por  mi parte prefiero aferrarme a la idea de  que todo nace en la infinita incapacidad para rebelarnos, para organizar esa rebelión y para dejar claro en el mundo que podemos caminar solos. Bien, la serie deja ver eso con mucha precisión: los únicos que saben jugar el juego son los malos, los otros o no estamos o estamos representados por otros buenos pero sumisos al poder del estado y por la tanto a la forma como este se relaciona con el imperio.  Uso la palabra imperio para acercarme ideológicamente a la versión clásica de la historia: todos estamos en una menor o mayor medida sometidos  a los dictámenes del mismo mientras el monstruo sonríe. La sonrisa de Trump ahora que triunfó está manchada de glifosato y es posible que en algunos de sus trajes haya rastros de la cocaína que usaban en la muchísimas fiestas a las que debió asistir.
Volvamos a la serie y preguntémonos algunas cosas: ¿ porque el coronel Carrillo asesina al niño? es la bala de oro que le envía a Escobar un símbolo de la fuerza o de su debilidad? O es solo una invitación a un duelo más directo? en donde nace la contradicción entre la valentía para enfrentar a Pablo Escobar y la valentía para asesinar a un joven indefenso? ¿Quería la DEA mostrar que la policía colombiana, es decir, el estado, estaba dispuesta a todo y eso para ellos la hacía más débil? ¿Podría uno pensar que la muerte de Carrillo es solo la venganza por el asesinato del niño? Si cogemos este camino nos encontramos con algo que abruma: Para cada uno de los que la enfrentan esta guerra es justa. Y lo era desde el punto de su vista.


El monstruo tenía muchas patas que tejían y destejían deslealtades, trampas, promesas, acuerdos no cumplidos, crueldades auto justificadas que terminaron haciendo de esta guerra el mejor espejo de los que eran esos dos poderes, el legal e ilegal. Pablo era paisa y cabeza, en ese entonces una efímera cabeza del mal, en el otro estaba Cesar también de una región paisa el Gran Caldas y el segundo apellido de Pablo era el primero de Cesar. Cesar debía vengar la muerte de Galán capturando o matando a Pablo.  Pablo se había metido en la dinámica de vencer o morir y estaba dispuesto a todo para lograrlo, con una persistencia inaudita y una belicosidad nacida en el mismo odio que sentía por aquellos que siendo tan malos como él no lo aceptaron. Quizá esa era la raíz de su deseo de venganza.
La seria expone, en serio, la forma como  se teje esa relación triangulada por la DEA y mediatizada por los medios del poder. Salta a la vista que el camino elegido por los medios y el establecimiento es la sostenibilidad de status quo, el  paraíso de las mentiras estabilizadoras y las verdades a medias contadas como noticias en donde el malo es perseguido por malos pero la persecución es legitimada a través de la idea de que el narcotráfico está acabando la sociedad colombiana. La elite política ha sabido, con acierto, trasladar la responsabilidad de todo a la cocaína, logrando asimismo camuflar el trasfondo del asunto: la infinita maraña de relaciones del poder legal con el poder ilegal, ahora diversificado con minería, corrupción y armas.

La publicidad impulsada por el poder: "la mata que mata" no es más que la síntesis de lo que el poder ha querido ocultar: lo que mata es la relación entre poder legal e ilegal y la forma como se ha logrado fusionar el voto con la ilegalidad.