martes, 13 de septiembre de 2016
viernes, 2 de septiembre de 2016
Otra vez, eleciones
La memoria me acercó a una de las clasificaciones mas simples y por lo tanto mas
precisas para la comprensión de la naturaleza humana: los animales se dividen
en tres: los que comen, los que son comidos y los que comen y son comidos. Esta
clasificación nacida en la Amazonia colombiana, creo, puede ser usada por extensión
a los humanos. Nos comen, comemos y nos
comen y somos comidos. Desde la sexualidad la analogía opera a la perfección.
En la política, el trabajo y en la
educación también. Son escenarios en donde compites por un salario, por una
nota o por un voto, a esto quedó reducido todo. Ni Marx ni menos.
Lo sexual, siempre
mas preciso, hizo que el siglo xix fuera el de los hombres, el xx de las
mujeres y este que se nos vino encima, el de la bisexualidad. Así lo dijo,
creo, Anatole France. Puestos en el lugar del género, hace muy poco podías
comer y que no te comieran. Ahora comes y te comen. O quizás haya mejorado la
disposición a ser comido por alguien o comerte a alguien del mismo sexo, aunque
la moral de nuestra cultura católica de pronto te detenga. Rupturas con la
moral que los políticos parecen haber
aprendido por el camino de aceptar el transfuguismo, que es la ideología
política dominante en la actualidad. Un día eres autoritario, otro liberal,
otro socialista, otro comunista. Eso favorece tu capacidad de defensa y, si eres
tránsfuga, no serás comido con facilidad y podrás comer con bastante más
cinismo del que acostumbrabas antes de que el señor Fukuyama declarara que todo
acabó y se lo creyeran, aun, algunos líderes de eso que llaman izquierda.
En ambos caso, el
de la sexualidad llevada a lo genital y el de la política al transfuguismo, el
problema es la glotonería dicen los cínicos de turno. En el primer caso, el de la sexualidad, la caricia parece cumplir el rol que en el
segundo, la política, cumple la promesa. Una buena promesa abre las piernas, o las urnas en
este caso, de la misma manera que lo
hace una buena caricia. En uno no importa quien te acaricie, en el otro, no
importa quien vote por ti. La glotonería sin protección conduce en el sexo a la
vulnerabilidad del cuerpo, en la segunda a la de la ética o a la corrupcion que sera bandera electoral de los que comen de todo lado.. Ni Marx ni menos.
¿Entonces, el siglo
xix fue el del liberalismo, el xx el de capitalismo y el xxi el del
transfuguismo? Si y el voto será el condón ( el voto legitima al corrupto como lo hace con el imbecil o el fascista) por el que luchan todos los
políticos. ¿Y esto pasa en la izquierda? Claro, existe una glotonería que
empuja a muchos zurdos, no solo a distanciarse de otros que no quieren ser
comidos, sino que también los anima a comer y dejarse comer para obtener el
semen vital del voto y a que se muevan, en la bisexualidad política que no es
otra cosa que el transfuguismo. Es
posible que tengan la concepción de W Allen que, al ser preguntado por su
sexualidad, respondió que el bisexual ismo doblaba las oportunidades de polvo
un fin de semana, o sea, de la misma manera que el transfuguismo dobla las del
voto.
Algunos neo
izquierdistas, quizás muchos, ante la infinidad de carreras electorales que
tienen que afrontar, desde edil a presidente pasando por todas las demás ,
optan por balancearse de un polo a otro cayendo en la trampa ilusoria de comer
sin ser comidos. Las próximas elecciones serán un escenario más en donde la
clasificación inicial puede ser muy útil para saber que muchos serán comidos,
que algunos comerán y que los que triunfaran, casi siempre los mas sagaces, serán aquellos que logren comer y ser comidos
por igual. Ni Marx ni menos.
En Corto: la
política, vacía de sensualidad, saturada de mentiras y abrazada a los medios y a la noticia, se parece cada vez mas al mercado en donde unos
venden y compran o negocian votos con el voraz político que quiere por todos
los medios ser tu representante. La voracidad de los que quieren ser
elegidos es tan grande como la
incapacidad de los que quieren ser mandados. Paradojas de unos líderes de izquierda que se mecen y arrullan así mismos
en la hamaca grande de las elecciones mirando a los ciudadanos sólo como una
multitud votante. El fantasma de la representacion se tragó a la izquierda y, en ese abismo de lo electora, quedó atrapada en la idea de vender promesas comprables, es decir, politicamente correctas. Marx o menos.
Nos podría quedar,
algo de mi ingenuidad dominante me lo dice, un movimiento ciudadano libertario que nutra
de indignación la política y penetre de entusiasmo la ciudadanía ambulante. La
fertilice de dignidad y la lleve al éxtasis u orgasmo politico de una revolución
callejera. Un movimiento ciudadano que incline la balanza hacia la ciudadania y baje del poder a aquellos que con espejos nos conducen a las urnas cada 4 años. Un movimiento ciudadano comprometido consigo mismo, que impida la reeleccion permanente de un sistema perfecto de
reelecciones
jueves, 18 de agosto de 2016
ELVIS: EL REY HA MUERTO
EL REY HA MUERTO
El 16 de agosto de 2016 harán 39 años que Elvis Aaron Presley sumido en una sobredosis de pepas muriera agotado y convencido de que las cosas las tiene que terminar uno mismo. El, que había crecido soñando con ser grande, lo había logrado y eso da miedo. La sociedad norteamericana lo obligó a morir porque estaba remplazando al Tío Sam en todo el mundo: La imagen falsa de un viejo pendejo estaba siendo exitosamente reemplazada por un joven rebelde y provocador y esto era imperdonable.
A Elvis uno le puede perdonar todo. Que hiciera una de las peores películas de la historia del cine. Que tomara todas las pepas del mercado para dormir. Que se hubiera casado con la inaguantable Priscilla. Que se engordara hasta parecer una morsa vestida de lentejuelas. No nos importó tampoco que se comprara todos los cadillacs de USA o que quisiera vivir en una mansión loba situada en Memphis
Si algo nos sedujo de Presley fue que no dejó de ser un modelo perfecto de lo que son los yanquis. Por eso se constituyó en un ídolo nunca visto. Elvis fue el intérprete perfecto. Todo lo copió mejorándolo. Algunos piensan en Muddy Waters, Buddy Holly, Jerry Lee Lewis, Chuck Berry y todos aquellos grandes que bien valían muchos más que cualquier misa, y es innegable que ellos lo iniciaron todo. Pero Elvis nos los dio a conocer, porque vender el rock'n roll sin Elvis hubiera sido como si la Coca Cola nos la hubieran ofrecido en silencio.
Elvis Aaron era tan dulce como un helado gringo, tan revuelto como la mejor milkshake, tan pegajoso como el más delicado chicle, además tan alegre como Disney World o un musical con Ginger Rogers y Fred Asteire y rebelde como James Dean o Brando en sus mejores épocas.
Fácil de entender como todas las películas de vaqueros, leve como un Pop-Corn y siempre deseado como una hamburguesa. Por eso Elvis es inolvidable y también porque cantó como nadie. Pedirnos que vivamos sin él es como querer exigirnos habitar este planeta sin todas esas cosas que el imperio nos vendió y que, no jodamos, valen la pena.
Elvis fue todo lo que los hombres teníamos de mujer y todo lo que ellas tenían de macho. En él se dio aquello de que si la copia mejora el original ella, la copia, es el origen.
Uno no podría pensar de otra forma sobre alguien que inventó los gritos, que hizo ver claramente que la histeria no es vergonzosa, y que gritar en público ante un ídolo es la mejor oportunidad que tenemos de resolver los conflictos. Puedes poner todos los obstáculos del mundo para no volverte un admirador de Presley, pero ellos irán cayendo uno a uno, porque todos sabemos que no hay cosa más frágil que anteponer un argumento a los sentidos.
IT'S NOW OR NEVER
Las canciones de amor parece que las dedicó a todas las Priscillas que llevamos dentro. Nosotros que nunca entendimos porque dormía con Priscilla sin tocarla, y porqué la deseaba y no le hacía el amor. Para Presley era también tener la posibilidad de solo olerla, de sentir que alguien está cerca y saber que sólo con su calor es suficiente. En la vida de Presley uno encuentra el hombre que va y viene, que cae y se levanta. Que aguanta la vida y que descubrió que todo era algo así como un circo donde el mejor papel no es el del payaso sino el del dueño.
Su música era como su voz, con su pronunciación inventó un inglés que convenció al mundo, mitad negro, mitad blan¬co, mitad del sur, mitad del norte. Desde Hotel de Corazones Rotos, basta aquella versión de My Way fue una angustiosa demostración de que fue el mejor y convencido de que superar lo mejor era imposible se entregó de lleno a mostrarle al mundo de que por lo menos para él vivir no era posible.
Inventó también una forma de moverse que aún hoy muchos intentan imitar, cuando Elvis se movía era como un desafió, como retos a la moral conservadora de la sociedad norteamericana, a todas las madres que preocupadas miraban como sus hijas observaban no el rostro del cantante sino que su mirada fija se estrellaba siempre en su pelvis.
Paradójicamente fueron aquellas mismas madres quienes terminarían comprando sus discos en los 80 como aceptando por fin que sus hijas tenían la razón. Y sospecho que el fenómeno se repetirá cada 15 años, porque en bien cierto que lo clásico no lo hace la crítica ni la intelectualidad, lo hace la gente como Usted que sabe a ciencia cierta que sólo las cosas que logran seducirnos permanecerán. y sólo ellas lograrán ser mitos, ídolos o dioses; deseos o sueños. Elvis hace parte de la cultura occidental, y es tan representativo de ella como un rascacielos, o como el metro, la televisión o el cine, un avión. la propiedad privada o la tecnología.
Elvis con el tiempo fue creciendo hasta no caber en este planeta, como Jim Morrinson, Janis Joplin o Jimmy Hendrix y como ellos murió joven haciendo realidad aquella frase "Vive intensamente y de prisa, así cuando mueras tu cadáver tendrá un muy buen aspecto".
El 16 de agosto de 2016 harán 39 años que Elvis Aaron Presley sumido en una sobredosis de pepas muriera agotado y convencido de que las cosas las tiene que terminar uno mismo. El, que había crecido soñando con ser grande, lo había logrado y eso da miedo. La sociedad norteamericana lo obligó a morir porque estaba remplazando al Tío Sam en todo el mundo: La imagen falsa de un viejo pendejo estaba siendo exitosamente reemplazada por un joven rebelde y provocador y esto era imperdonable.A Elvis uno le puede perdonar todo. Que hiciera una de las peores películas de la historia del cine. Que tomara todas las pepas del mercado para dormir. Que se hubiera casado con la inaguantable Priscilla. Que se engordara hasta parecer una morsa vestida de lentejuelas. No nos importó tampoco que se comprara todos los cadillacs de USA o que quisiera vivir en una mansión loba situada en Memphis
Si algo nos sedujo de Presley fue que no dejó de ser un modelo perfecto de lo que son los yanquis. Por eso se constituyó en un ídolo nunca visto. Elvis fue el intérprete perfecto. Todo lo copió mejorándolo. Algunos piensan en Muddy Waters, Buddy Holly, Jerry Lee Lewis, Chuck Berry y todos aquellos grandes que bien valían muchos más que cualquier misa, y es innegable que ellos lo iniciaron todo. Pero Elvis nos los dio a conocer, porque vender el rock'n roll sin Elvis hubiera sido como si la Coca Cola nos la hubieran ofrecido en silencio.
Elvis Aaron era tan dulce como un helado gringo, tan revuelto como la mejor milkshake, tan pegajoso como el más delicado chicle, además tan alegre como Disney World o un musical con Ginger Rogers y Fred Asteire y rebelde como James Dean o Brando en sus mejores épocas.Fácil de entender como todas las películas de vaqueros, leve como un Pop-Corn y siempre deseado como una hamburguesa. Por eso Elvis es inolvidable y también porque cantó como nadie. Pedirnos que vivamos sin él es como querer exigirnos habitar este planeta sin todas esas cosas que el imperio nos vendió y que, no jodamos, valen la pena.
Elvis fue todo lo que los hombres teníamos de mujer y todo lo que ellas tenían de macho. En él se dio aquello de que si la copia mejora el original ella, la copia, es el origen.
Uno no podría pensar de otra forma sobre alguien que inventó los gritos, que hizo ver claramente que la histeria no es vergonzosa, y que gritar en público ante un ídolo es la mejor oportunidad que tenemos de resolver los conflictos. Puedes poner todos los obstáculos del mundo para no volverte un admirador de Presley, pero ellos irán cayendo uno a uno, porque todos sabemos que no hay cosa más frágil que anteponer un argumento a los sentidos.IT'S NOW OR NEVER
Las canciones de amor parece que las dedicó a todas las Priscillas que llevamos dentro. Nosotros que nunca entendimos porque dormía con Priscilla sin tocarla, y porqué la deseaba y no le hacía el amor. Para Presley era también tener la posibilidad de solo olerla, de sentir que alguien está cerca y saber que sólo con su calor es suficiente. En la vida de Presley uno encuentra el hombre que va y viene, que cae y se levanta. Que aguanta la vida y que descubrió que todo era algo así como un circo donde el mejor papel no es el del payaso sino el del dueño.
Su música era como su voz, con su pronunciación inventó un inglés que convenció al mundo, mitad negro, mitad blan¬co, mitad del sur, mitad del norte. Desde Hotel de Corazones Rotos, basta aquella versión de My Way fue una angustiosa demostración de que fue el mejor y convencido de que superar lo mejor era imposible se entregó de lleno a mostrarle al mundo de que por lo menos para él vivir no era posible.
Inventó también una forma de moverse que aún hoy muchos intentan imitar, cuando Elvis se movía era como un desafió, como retos a la moral conservadora de la sociedad norteamericana, a todas las madres que preocupadas miraban como sus hijas observaban no el rostro del cantante sino que su mirada fija se estrellaba siempre en su pelvis.
Paradójicamente fueron aquellas mismas madres quienes terminarían comprando sus discos en los 80 como aceptando por fin que sus hijas tenían la razón. Y sospecho que el fenómeno se repetirá cada 15 años, porque en bien cierto que lo clásico no lo hace la crítica ni la intelectualidad, lo hace la gente como Usted que sabe a ciencia cierta que sólo las cosas que logran seducirnos permanecerán. y sólo ellas lograrán ser mitos, ídolos o dioses; deseos o sueños. Elvis hace parte de la cultura occidental, y es tan representativo de ella como un rascacielos, o como el metro, la televisión o el cine, un avión. la propiedad privada o la tecnología.Elvis con el tiempo fue creciendo hasta no caber en este planeta, como Jim Morrinson, Janis Joplin o Jimmy Hendrix y como ellos murió joven haciendo realidad aquella frase "Vive intensamente y de prisa, así cuando mueras tu cadáver tendrá un muy buen aspecto".
sábado, 30 de julio de 2016
¿Otro izquierda es posible?
Nota introductoria
Todos están inmersos en la promoción de una especie de pánico moral en donde, la beligerancia de todos opaca la seriedad de lo que de forma repetida bautizan y rebautizan, desde hace años, como cruzada contra la corrupción o lucha contra la corrupción, de igual manera todos alzan un coro moralista que busca votantes en ese mar inmenso de la abstención y de la votación con miedo.
Alguien me podrá acusar de
escribir un Panfleto contra el Polo o contra la izquierda, parodiando, con la acusación, el título de aquel Panfleto contra el Todo de
Fernando Savater, un escritor evolucionado hacia lo políticamente correcto. Pero
diría
que no, que no puedo ser tan pretensioso ni tan ingenuo. Que la
acusación carece de imaginación.
Otro izquierda es posible pero en la medida que otra política
sea posible. Otro lenguaje sea posible. Otra comunicación sea posible. Y claro,
siempre y cuando aquellos que tienen pretensiones de poder dejen de lado su
interés exclusivamente particular y entren de lleno y sin ignorancias en la
creación de un escenario distinto.Sin miedos paridos por la politica de la representacion.
La izquierda como
organización es un pilar del conservadurismo que protege a unos líderes de
hielo, o mejor, congelados y diluye en la locuacidad izquierdosa cualquier opción de revolución
interna. El inmovilismo de la elite polista y de izquierda parece aferrase con las mismas
manos al poder que quienes se aferran en los otros partidos: iconizacion
mediática, lo que supone manejar cierto poder al interior del partido o del movimiento; vocería
individual derivada de lo anterior y un decidido centrismo que los
impermeabiliza contra el mercado electoral, además, en algunos se ve claramente, un ingenuo y anticuado izquierdismo que ¡vaya
paradoja! les garantiza su pequeño fortín
electoral, o lo que podría entenderse como la réplica desde la llamada izquierda,
de la operación avispa, cordón umbilical del clientelismo y la corruptela.
La izquierda no será izquierda mientras actúe exactamente como la derecha montada en el afán electoral de las representaciones insulsas. Son estructuras dominadas por un lenguaje arcaico incapaz de comunicar un mínimo deseo de cambio. Ha transitado hasta convertirse en casta, como dirían los españoles de podemos, casta que se reproduce con la mismas triquiñuelas del poder tradicional. Yo te elijo tu me votas yo te pongo tu me cubres tu me tapas yo no te dejo caer
El elegido sea el presidente
del partido, su secretario o el candidato de turno asume el poder
incuestionable que le otorga la minoría que está en el poder. Se pretende reducir como sucede en el nivel
del estado el poder al uno: un presidente de partido, un secretario, un
candidato. Se cierra la estructura para no perder el poder y se hace así, sobre el consabido
argumento de que Uno representa la unidad y la diversidad.
La izquierda es en parte la lucha de estas dos fieras glotonas que todo se lo tragan: El paleo marxismo de las vísceras, estatista y militarista y la neo derecha centrista que, todo lo que toca lo transforma en pragmática tecnocrática, que esconde la raíz del mal. También existen para fortuna algunas islas o pequeños islotes libertarios que dan o crean entusiasmos no electorales y liberan al hombre de las estructuras. Minorías que se niegan a naufragar en el electoralismo de las elites pero que no pocas veces caen en la trampa edificada por los emancipadores de oficio, tránsfugas de la gula electoral o de la bacaneria del voto. Todos al congreso del partido: allí elegiremos a los que nos mandaran. ¿No sabemos acaso que los congresos como las asambleas son ferias y fiestas electoralistas organizadas por lo que no perderán el poder? Ni Marx ni menos.
Si entendiéramos, por favor, que el siglo XIX fue de la política, el siglo XX de la economía y que el XXI es el de la ecología. Si entendieran que leer los grandes relatos políticos , ahora, debe hacerse en clave ecológica para desde allí pensar una política transparente como el agua y una economía tan limpia como las dos aguas. Si entendiéramos que la ecología no es el medio ambientalismo de la misma manera que el genero no es el feminismo. Que el proceso de incorporación de lenguajes compartidos que se irradia desde el norte con éxito abrumador, por ejemplo, genero-ambiente, no es otra cosa que la manera mas prosaica de remplazar el espíritu revolucionario por el conciliador, que en política es fatal. El lenguaje del dominio es exitoso, pero no solo porque los medios lo irradian, es mas bien porque la capacidad de critica por parte de la izquierda es baboso. Algo así como que el responsable de todo es el Tio Sam y las oligarquías
Leo con atención este texto publicado hace un tiempo largo y encuentro referentes precisos a lo que estoy pensando hoy, desde y sobre la política. Una advertencia al lector paciente: todo proceso político está ligado de forma indisoluble al miedo y al papel que este juega en la comunicación política. El miedo se ha ido convirtiendo poco a poco en dispositivo de control que tienen todas las elites sobre sus correligionarios, militantes, o seguidores ciegos. No creo que en esto existan las diferencias tradicionales que hacen parte del juego del poder ( izquierda-centro-derecha) todos por igual incorporan, en su discurso, algún miedo que pueda tener rentabilidad electoral.
Todos están inmersos en la promoción de una especie de pánico moral en donde, la beligerancia de todos opaca la seriedad de lo que de forma repetida bautizan y rebautizan, desde hace años, como cruzada contra la corrupción o lucha contra la corrupción, de igual manera todos alzan un coro moralista que busca votantes en ese mar inmenso de la abstención y de la votación con miedo.
Todos juegan al estigma como mecanismo de exclusión de los demás, y todos también alzan voces que, en coro, hacen pensar en las iglesias y la promoción de otro de los miedos mas antiguos y siempre presente, miedo cósmico, que esta en la base de todos los miedos; miedo a Dios que convirtieron en miedo oficial, diría Bauman, a perder lo poco que han logrado como amplia clase media. La izquierda nuestra como la derecha han convertido el miedo en ideología que hace que la ciudadanía se pierda de nuevo en aquel drama de la democracia: votar en contra de alguien.
Bueno, escribo sobre la política desde la izquierda. Sobre principios que están en la base de ese pensamiento pero que, al despojarme de las banderas, me permiten cierta libertad de expresión. Republico esta entrada al blog después de una marcha que mostró una rara paradoja: se puede marchar sin miedo aunque este sea el que empuja todas las marchas.
Otra izquierda es posible
Alguien me podrá acusar de
escribir un Panfleto contra el Polo o contra la izquierda, parodiando, con la acusación, el título de aquel Panfleto contra el Todo de
Fernando Savater, un escritor evolucionado hacia lo políticamente correcto. Pero
diría
que no, que no puedo ser tan pretensioso ni tan ingenuo. Que la
acusación carece de imaginación.
La tentación de escribir
sobre la izquierda siempre surge cuando se piensa que, en momentos estratégicos
del país, alguien debe decir algo de las opciones políticas no tradicionales y
lo debe decir desde fuera de los partidos.
Este texto puede tener visos
de sermón pero es inevitable en una sociedad política plagada de religiosidad.
Santos y santones de todos los pelambres, edificando su altar, es la imagen que persigue
a cualquiera que pretenda escribir sobre política. Todos están en el altar y
créanme, hay que bajarlos de allí y soplarles al oído lo tanto que están
equivocados y tambien decirles como desmontar la fabrica de mentiras que construyeron voto a voto.
Los viejos sobre valoran las
canas y los jóvenes hacen los mismo con el ímpetu. El valor de las canas como
capital cultural y político reduce la imaginación a una razón desmesurada,
conciliada y paradójicamente, enclenque.
Los políticos como los futbolistas y los toreros deberían retirarse antes de
los 40 me decía una joven amiga cansada de las canas y repleta de ganas.
Pero en medio de los
comentarios eclesiásticos que pueden derivarse desde unos grupos supuestamente
radicales, les digo, tanto a viejos como a jóvenes, con algo de irreverencia que
este panfleto ladra pero no muerde. Así que tranquilos. Su status no corre
peligro. Su ansiada estabilidad seguirá incólume y como diría un amigo español:
lo mío es tejer no hacer jerséis.
Ni
ser elegidos ni ser nombrados
Otro izquierda es posible pero en la medida que otra política
sea posible. Otro lenguaje sea posible. Otra comunicación sea posible. Y claro,
siempre y cuando aquellos que tienen pretensiones de poder dejen de lado su
interés exclusivamente particular y entren de lleno y sin ignorancias en la
creación de un escenario distinto.Sin miedos paridos por la politica de la representacion.
Todos sabemos que los
dominios establecidos por la tradición política colombiana son fuertes:
hipocresía, individualismo, transfuguismo, clientelismo, narco politismo,
armamentismo, electoralismo, guerrillerismo y la idea de que cada político es
un partido, un pensamiento o una solución particular. También que cada uno
parece llevar un mesías escondido que arrulla en las noches y saca a pasear
durante el día buscando de forma intensa que sea mediatizado, publicado,
promovido como el Único.
Esto último ha producido no solo el debilitamiento de
Partidos sino también favoreció el mercado de votos, tanto el legal como el
ilegal. El ismo dominante, todos hombres, (lopizmo, samperismo, el pastranismo, el llerismo, el galanismo y el gaitanismo) ha
ido incorporándose a la izquierda de la mano del luchismo, petrismo, que
huyeron despavoridos cuando apareció otro ismo, el robledismo que los abraza a todos de la misma
manera que un hincha del santa fe lo hace con uno de millonarios, estos últimos son el bastión de una dinámica
que tiende a asemejar la experiencia del Polo o de la izquierda a la historia de los partidos
políticos colombianos. Ni Marx ni menos.
Escapar al dominio del gen
egoísta parece ser el gran desafío de una organización política que piense
desde el anti autoritarismo y labore por la libertad y la igualdad. Un gen que
promueve imágenes y no hechos. Que irradia de ficción la política y la
convierte en templo de inmensos egos, casi todos opacados por su propia
ambición. El momento actual es de cambio, pero no solo de cambio de sonrisas, no es suficiente la palmadita y la admiración.
Pero ¿cómo dejar que la política de la cúpula, de la elite transite hacia la imaginación creadora y
escape a las fórmulas de lo políticamente correcto? Para eso y con la razón en
las manos y la imaginación en el espíritu se tendría que romper la tradición
conservadora que nace en las entrañas de la derecha recalcitrante y la
izquierda autoritaria. Nada fácil.
La izquierda como
organización es un pilar del conservadurismo que protege a unos líderes de
hielo, o mejor, congelados y diluye en la locuacidad izquierdosa cualquier opción de revolución
interna. El inmovilismo de la elite polista y de izquierda parece aferrase con las mismas
manos al poder que quienes se aferran en los otros partidos: iconizacion
mediática, lo que supone manejar cierto poder al interior del partido o del movimiento; vocería
individual derivada de lo anterior y un decidido centrismo que los
impermeabiliza contra el mercado electoral, además, en algunos se ve claramente, un ingenuo y anticuado izquierdismo que ¡vaya
paradoja! les garantiza su pequeño fortín
electoral, o lo que podría entenderse como la réplica desde la llamada izquierda,
de la operación avispa, cordón umbilical del clientelismo y la corruptela.La izquierda no será izquierda mientras actúe exactamente como la derecha montada en el afán electoral de las representaciones insulsas. Son estructuras dominadas por un lenguaje arcaico incapaz de comunicar un mínimo deseo de cambio. Ha transitado hasta convertirse en casta, como dirían los españoles de podemos, casta que se reproduce con la mismas triquiñuelas del poder tradicional. Yo te elijo tu me votas yo te pongo tu me cubres tu me tapas yo no te dejo caer
Esa estructura solidificada
de líderes inamovibles está sustentada de manera inteligente en el mismo modelo
democrático del régimen y de los partidos criticados: el dios del demos, que no
es otra cosa que el voto y su templo, es
decir la representación, ocupan el
altar erigido en el Polo y petrismo a lo políticamente correcto. Se elige sobre la ficción
de que el elegido representa la mayoría. Una estructura sustentada en el voto
que reduce, como diría Ibáñez, la representación a "los que mandan representan a los mandados".
El elegido sea el presidente
del partido, su secretario o el candidato de turno asume el poder
incuestionable que le otorga la minoría que está en el poder. Se pretende reducir como sucede en el nivel
del estado el poder al uno: un presidente de partido, un secretario, un
candidato. Se cierra la estructura para no perder el poder y se hace así, sobre el consabido
argumento de que Uno representa la unidad y la diversidad.
Una falacia que condena al
Polo y al petrismo a ser sinónimo de partido tradicional. Sin imaginación, sin participación
real y un poco más preocupante: sin poder. O con el poco poder que se deriva de
sus representantes en el corillo corrupto del congreso. Ese poder de los representantes
se consolida en el poder de los pocos votos que obtienen aquellos que llegan
allí, casi siempre con la aspiración presidencial debajo del brazo.
Ni ser elegidos ni ser
nombrados seria el lema de los polistas de a pie contra los polistas de a
caballo para que aquellos que ya montaron bunker inexpugnable caigan en cuenta
que su práctica política no está en consonancia con la idea de un partido
político o movimiento que pretenda cambiar nada. es tan fuerte esa dinámica que la historia muestra como es mas fácil destruir lo que existe y nacer con otras siglas, otros nombres pero con las mismas taras.
La idea de revolución o cambio mueren en las
fauces que siempre castigó a la izquierda tradicional: una estructura de
partido conservadora y autoritaria en sus actos y de apariencia igualitaria en su
discurso. Ya no solo el poder o la autoridad nacen de un germen autoritario
sino que aquellos que hacen parte de ese grupo de privilegios hacen que ese
germen se perpetué a través del hermetismo intelectual y la guetizacion cada
vez más cerrada de sus líderes.
No nos engañemos al pensar
que el corrillo de partido es el mecanismo más trasparente para hacer la política.
Expertos en tranzar en los pasillos el voto son expertos en clientelismo. En el
corrillo nacen las intrigas y las componendas secretas que hacen que un
movimiento estructure en silencio pero de manera eficaz la lenta caída al mar
inmundo de la intriga y la clientela.
Así de claro.
Decía Benjamín que el arte de
la crítica era acuñar eslóganes sin traicionar las ideas. Y aquí podemos haber
caído en un caso opuesto derivado de la idea del dominio del electoralismo: se
traicionan las ideas para no llegar a nada. Creamos eslóganes que venden
promesas que van en contravía de lo que podría ser el país político que se
desea construir. Slogans más que revolucionarios, eslóganes de queja y
blasfemia ya no contra el sistema sino contra el Rey mesias elegido por los ciudadanos
y elogiado por los medios. Dos cuestiones ligadas de forma inseparable.
Otros polistas arrean las
banderas de la renovación para caer en
la mitificación generacional de que aquel que es joven tiene ideas
revolucionarias, y sabemos que hay al interior de la organización, jóvenes dinosaurios que transitan desde El
Capital al Manifiesto y de este a la Cuestión Agraria y al Libro Rojo como si no hubiesen pasado décadas, siglo y
medio, y claro, en esta oleada de
juventud renovadora, la beligerancia verbal atrapa al ingenuo y seduce al
despistado y lo conducen de forma irremediable hasta el siglo pasado y también
en la paradoja del sinfín también los
hay que, al desconocer o no entender estos clásicos de la izquierda, se montan
en el tren del centrismo ultraconservador que lideran desde todos los frentes
los teóricos del poder. Aquí debe caber
todos, dicen con más fe de oportunistas que de esperanza revolucionaria.
Tantos equívocos que
atraviesan la cotidianidad de esa opuesta, poco opuesta, arrasan con la idea de
revolución: se creyó que guerrerista es sinónimo de revolucionario, y se piensa
en medio de la torpeza que la guerra es revolucionaria. Si entendiéramos que lo
menos revolucionario son la armas entenderíamos la sinrazón de un estado
militarista. Si entendiéramos que lo menos revolucionario es la representación
es posible que entendiéramos que un partido de representantes es una trampa
contra cualquier idea de revolución.
La
juventud es una actitud no una edad decía
un texto perdido en mi memoria. Pero el Polo naufraga en la renovación por una
idea cruel: cree que No ha pasado tiempo suficiente para que aquellos que están
pegados al poder partidista vayan dejándolo y disfrutando de un merecido
despido.
Hacer una fiesta de despedida para quienes son algo así como los doce apóstoles. Congresistas todos que tendrán su jugosa jubilación para dedicarse a hacer algo que poco hacen: pensar y desarrollar ideas para proponer un país, no de la queja sino de la convivencia en la igualdad y la libertad. Doce candidatos a la presidencia.
Hacer una fiesta de despedida para quienes son algo así como los doce apóstoles. Congresistas todos que tendrán su jugosa jubilación para dedicarse a hacer algo que poco hacen: pensar y desarrollar ideas para proponer un país, no de la queja sino de la convivencia en la igualdad y la libertad. Doce candidatos a la presidencia.
No se trata de cambiar
capucha por turbante como diría el grafiti de forma visionaria en una pared de
la Nacional. Se trata de quitarse la capucha y avanzar, en dirección contraria
pero pacifista, a la idea de un país monolítico, monolingüe, monocromático,
monofónico que es donde nace el mesianismo y la derrota de la política.
Algunos líderes polistas ya
perdieron el gusto por la sorpresa y repiten o petrifican los ideales
eliminando de la política el encanto de lo revolucionario: paleomarxitsas
vociferantes sumergidos en la reacción
contra presidencial y lejanos, distantes del todo de una renovación de
actitudes, pensamiento y acciones que hablen de otra revolución, de otra
política, de otro político. La subversión pacifista o el derecho a la rebelión
desarmada. Sin ambigüedades. Ni Marx ni menos.
Un paleo marxismo despojado
de la inteligencia e imaginación de Marx y atado a un lenguaje que, en su
momento, servía de base para el cuestionamiento del sistema pero que ahora solo
sirve para crear distancias entre aquellos que necesitan una verdadera revolución
y aquellos que la quieren liderar.
También nos rodean algunos intelectos
sumergidos en un pasado libresco que naufragan con poca inteligencia en el
presente y que dicen tener el salvavidas del futuro. Coquetos náufragos del
final de la historia que decía su amigo Fujiyama. Críticos de todo menos de sí
mismos. Están en el corrillo, asimismo,
unos cuantos eruditos de las leyes que acaban poco a poco con izquierda,
el país y con la política. Juristas encadenados al parágrafo. Portadores del
alto parlante del imperio de la ley y el silencio de la justicia.
Izquierdistas cuya misión
parece ser explicarnos siempre lo que
el mundo es , en una tarea antipedagógica, agobiante, que sufre aquel que se atrevió
a preguntar algo y es literalmente bombardeado por el discurso seudo
cientifista y de elite que es arma eficaz para producir modorra y sueño al que
escucha la respuesta. Academisistas fabricadores de silencio por asfixia de la erudicción.
Estos últimos repiten hasta
la saciedad los discursos de las estructuras, las revoluciones proletarias, las
luchas de clase, la idea anquilosada y no renovadora de imperio, o la acusación
de oligarcas o burgueses a quienes nunca lo fueron, aun habiendo querido serlo,
y, sobre este uso del lenguaje barroco, sacian una especie de sed de cientifismo
que les da cierta importancia en la agremiación de revolucionarios de profesión
o teóricos del impulso.
Decadente gremio de la
crítica replicante, peroratera y perseguidora de las ideas de cambio. Censores
o censuradores de quienes hablan en otro tono y otra melodía. Seguidores algunos
de la perorata del señor Le Monde, de los globalifóbicos ensartados en la
tenaza de las multinacionales, del cambio climático, del calentamiento global y
demás banderas de la izquierda franco española agonizante. Les pido que una renta basica y me explican el mundo, por un plato de comida me explican las dinamicas de la globalizacion.
Desde otra orilla los
populistas y tecno eficaces de nuevo cuño, reducen la política a la capacidad de
administrar el estado desde lo políticamente correcto, en un mar infinito de
incorrecciones y corrupciones propiciadas, precisamente, por lo políticamente correcto. ¿Me
entienden?
La tensión entre lo deseable
y lo posible fue ganada hace rato por aquellos que desde la izquierda, desde el
gobierno local, se metieron al laberinto
político que pario el derrumbe del monstruo del este y lo hicieron de la mano
menos amiga de la izquierda: la corrupción.
Pero ya sabemos que desde los noventa no sabemos qué hacer y damos tumbos buscando un bastón donde apoyarnos sin saber que el mundo ha cambiado de intérpretes y de lenguaje de interpretación.
Pero ya sabemos que desde los noventa no sabemos qué hacer y damos tumbos buscando un bastón donde apoyarnos sin saber que el mundo ha cambiado de intérpretes y de lenguaje de interpretación.
: Ni Marx ni menos.
La izquierda es en parte la lucha de estas dos fieras glotonas que todo se lo tragan: El paleo marxismo de las vísceras, estatista y militarista y la neo derecha centrista que, todo lo que toca lo transforma en pragmática tecnocrática, que esconde la raíz del mal. También existen para fortuna algunas islas o pequeños islotes libertarios que dan o crean entusiasmos no electorales y liberan al hombre de las estructuras. Minorías que se niegan a naufragar en el electoralismo de las elites pero que no pocas veces caen en la trampa edificada por los emancipadores de oficio, tránsfugas de la gula electoral o de la bacaneria del voto. Todos al congreso del partido: allí elegiremos a los que nos mandaran. ¿No sabemos acaso que los congresos como las asambleas son ferias y fiestas electoralistas organizadas por lo que no perderán el poder? Ni Marx ni menos.
Si entendiéramos, por favor, que el siglo XIX fue de la política, el siglo XX de la economía y que el XXI es el de la ecología. Si entendieran que leer los grandes relatos políticos , ahora, debe hacerse en clave ecológica para desde allí pensar una política transparente como el agua y una economía tan limpia como las dos aguas. Si entendiéramos que la ecología no es el medio ambientalismo de la misma manera que el genero no es el feminismo. Que el proceso de incorporación de lenguajes compartidos que se irradia desde el norte con éxito abrumador, por ejemplo, genero-ambiente, no es otra cosa que la manera mas prosaica de remplazar el espíritu revolucionario por el conciliador, que en política es fatal. El lenguaje del dominio es exitoso, pero no solo porque los medios lo irradian, es mas bien porque la capacidad de critica por parte de la izquierda es baboso. Algo así como que el responsable de todo es el Tio Sam y las oligarquíasmiércoles, 13 de julio de 2016
COLOMBIA: Lo mas profundo es la piel
En 1947,
hace 59 años,
la Comisión de las Naciones
Unidas para la Redacción de los Derechos Humanos,
trabajaba en la declaración que se publicaría en 1948. Para esto la Unesco
realizó un trabajo en el cual se recogieron opiniones de hombres destacados en
distintos campos: P. Teilhard de Chardin, Aldous Huxley, E.H. Carr, Salvador de
Madarriaga, Benedetto Croci, Mahatma Gandhi, entre otros 1•
Gandhi respondió al director general de la Unesco la siguiente
carta, con fecha de 25 de mayo de 1947.
Querido
doctor Julian Huxley:
Como
ando constantemente de un lado para otro, nunca recibo el correo a tiempo. A no
ser por su carta a Pandit Nerhu, en la
que se refiere a la que me dirigió a mí, podría no haber recibido la suya. Pero
veo que usted ha dado a las personas a quienes se ha dirigido tiempo suficiente
para que puedan contestar. Escribo ésta en un tren en marcha. Mañana cuando
llegue a Delhi será copiada a máquina.
Me
temo que no pueda darle nada que se aproxime al mínimo que usted indica. Lo
cierto
es
que no tengo tiempo para hacer este esfuerzo. Pero todavía es más cierto que
leo muy poca literatura pasada o presente, aunque me encantaría poder leer
algunas de las obras maestras. Viviendo como
vivo desde mi juventud una vida turbulenta, no he tenido tranquilidad para dedicarme a la lectura.
De
mi ignorante pero sabia madre aprendí
que los derechos que pueden merecerse
y conservarse proceden del deber
bien cumplido. De tal modo que sólo somos acreedores del derecho a la vida
cuando cumplimos el deber de
ciudadanos del mundo. Con esta
declaración fundamental, quizás sea fácil definir los deberes del
Hombre y la Mujer y relacionar
todos los derechos con algún deber correspondiente que ha de cumplirse. Todo
otro derecho sólo será una usurpación
por la que no merecerá la pena luchar.
La carta adquiere
un valor sin igual en las
circunstancias en las que se encuentra
este territorio, llamado relativamente
hace poco, Colombia. De ella se desprenden varios interrogantes, diversas enseñanzas y un gran valor político: el pacifismo activo
y radical de Gandhi, su resistencia civil pacifista. La necesidad de que ese pacifismo haga resonancia en todos la ciudadanía. la necesidad de que ese mismo pacifismo despoje a todos del germen de la polarización. No somos un país en la miseria somos un país polarizado que puede convertirse en un país miserable.
En la misiva, Gandhi
hace poner los ojos sobre el
centro de la cuestión colombiana: la separación existente entre lo que nos
corresponde como colombianos -derechos-
y lo que tenemos que hacer para lograrlo -deberes- . Es en esta relación entre
derechos y deberes en donde se funda un sistema político democrático, allí es donde
adquiere una sociedad sus mayores
responsabilidades, es la base del
acuerdo o pacto social
sobre el cual reposan
la Libertad, la
Solidaridad, la Cooperación, la
Tolerancia, la Equidad, la Honestidad valores que hacen posible la Convivencia. violenta.
Todos sabemos que la democracia como
sistema político encuentra su raíz más profunda en el consenso o acuerdo
colectivo denominado Constitución y, que fundamentado en la relación indisoluble
derechos-deberes, se constituye en el
marco ético-político del Estado y la sociedad civil. Aunque los acuerdos
son fundamentales para el
desarrollo de la democracia, esto no es suficiente. Y entonces i teníamos constitución, es decir acuerdo, consenso, en donde radica el fracaso? ¿ podríamos decir que la constitución no hizo posible lo deseable? Si para eso se escribió, si para eso se acordó que paso?
Un asunto no despreciable de nuestra realidad es haber dejado la Constitución en manos de abogados y políticos. Haber canjeado, sin ningún rubor, la justicia por las leyes producidas por lo oscuros intereses de quienes ganan las elecciones, pero no nos representan. Por aquellos que montados en las instituciones del Estado han ido poco a poco haciendo de la política un ejercicio de la mentira. El germen de la violencia, mucho mas allá, de la injusticia social radica en la capacidad de los políticos para convertir todas las soluciones en un banquete de corrupción. El triunfo de los políticos es el fracaso de la Constitución, ellos de forma sistemática y egoísta han hecho de la carta su propio salvavidas.
Un asunto no despreciable de nuestra realidad es haber dejado la Constitución en manos de abogados y políticos. Haber canjeado, sin ningún rubor, la justicia por las leyes producidas por lo oscuros intereses de quienes ganan las elecciones, pero no nos representan. Por aquellos que montados en las instituciones del Estado han ido poco a poco haciendo de la política un ejercicio de la mentira. El germen de la violencia, mucho mas allá, de la injusticia social radica en la capacidad de los políticos para convertir todas las soluciones en un banquete de corrupción. El triunfo de los políticos es el fracaso de la Constitución, ellos de forma sistemática y egoísta han hecho de la carta su propio salvavidas.
Los políticos se han convertido en el mayor obstáculo a la convivencia. Son los creadores de escenarios de confrontación nacidos en sus propios desprecios y no en el bien común. Si la política es algo así como la piel de una sociedad, el poder corrupto, beligerante, idiota carcome esa piel de forma lenta e irreversible. No podemos cambiar sin cambiar los políticos, ese es un tránsito obligado ahora que intentamos, en medio de la mediocridad política, imaginar otro país.
Ver una país distinto es ver también una política distinta, ver caras distintas en la política. No es ver nuevas mascaras, tampoco que las encuestas nos muestren viejas mascaras con mentiras nuevas. Es necesario, urgente imaginar un país sin lo políticos que ahora nos proponen nuevas trampas. No se trata de cambiar las minas quiebra patas sembradas por las guerrillas por sogas puestas por los políticos para convertirnos en el ahorcado mas hermoso del mundo.
La razones para que el 18 % de la población haya dicho no en un plebiscito por la paz, que es el principal problema de Colombia, y haya triunfado es el espejo exacto de la democracia que hemos mantenido y hemos fortalecido: la democracia de la abstención, que es la democracia de una inmensa ciudadanía silenciosa que no esta enganchada a la idea de la participación. La razones son múltiples. La mayoría silenciosa, la que ha triunfado con su negativa a votar, no es una mayoría apática por su ignorancia. Es posible que muchos de ellos han sabido leer mejor la realidad o también que la gran mayoría de esa mayoría silenciosa no encuentre en las elites políticas de derecha e izquierda alguien en quien confiar. Rota la confianza cualquier cosa puede pasar.
La crisis creada por el No es la misma crisis en la que el Si estaba parado: la crisis de las elites políticas de todo las tendencia que, a lo largo de su polarización, habían gastado el poco capital político que les quedaba, Las polarización extremas como es el caso colombiano exigen una explicación y esa explicación no puede nacer del seno de los mismos que la inventaron, la alimentaron y viven de ella.
Del poder a la
impotencia
Valdría la pena
enfatizar una situación que deriva y
perpetúa el uso del poder en el país y que ha provocado un divorcio de la
comunidad y el Estado: la apatía,
generada por la falta de credibilidad hacia las organizaciones políticas y la inexistencia en éstas de
propuestas que orienten al Estado sobre intereses colectivos, una mirada atenta
a lo que acontece en los partidos políticos
colombianos, nos permitiría encontrar
en ellos gran parte de las responsabilidades de la situación actual,
pero acaso lo más dramático de ellos no sea sólo la existencia de prácticas
corruptas o clientelistas a su interior sino la inexistencia de un proyecto
nacional, de una propuesta de largo aliento que una a sus distintas
colectividades y que sean alternativas,
es decir distintas, opciones de caminos, que promuevan una verdadera
participación política, no
exclusivamente electoral. La abstención es una prueba mas del rechazo de la ciudadanía sobre la oferta política edificada con manipulación mediática, encuestas acomodadas y políticos torpes nacidos de las entrañas mismas del fracaso.Desde ese fracaso mostrado por la publicidad como un avance están edificando una vez mas la postergación de la democracia y desde allí también se abren grandes espacios a la manipulación de la comunidad por parte del poder político, que sobre todo en algunas regiones usa el derecho de la población a participar y negocia los recursos del Estado en búsqueda de mantener su clientela electoral. Los que salen cada cuatros años del poder invierten nuestros impuestos en la elección de sus cómplices. Un estrategia exitosa por años, décadas. Así operan en el nivel local que es una copia exacta de como opera desde el centro.
Quizás el mayor de los
desafíos esté relacionado más con la
necesidad de construir visiones o escenarios compartidos que con la urgencia de
realizar planes eficaces de corto plazo para el manejo de recursos económicos, financieros o los llamados naturales. Estos planes son una trampa en donde la tecnocracia legitima el ejercicio de la corrupción. Así de simple.
En las sociedades
modernas, gran parte del papel de la construcción de esa visión es asumida por
las organizaciones políticas
(movimientos o partidos) que en el marco
de unas ideologías particulares agrupan los distintos intereses y orientan la
planeación hacia un modelo definido de sociedad. En términos, quizás
simplistas, esta dinámica mantiene e impulsa
lo que se denomina
democracia, una de las múltiples
maneras de tomar decisiones políticas. Sin embargo, la realidad muestra que las
mismas organizaciones políticas han perdido
su credibilidad y que en muchas
sociedades este papel está siendo asumido por otras organizaciones de la sociedad civil, pero en nuestro país,
en lo relacionado con proyectos de carácter nacional y realmente transformadores de los asuntos de interés
común, su rol es todavía incipiente. O son cooptados de forma eficaz por los partidos políticos. Un movimiento social que se transforma en partido es un adefesio creado para estafar incautos.
Es evidente, en nuestro
caso, que las distancias, esenciales
a cualquier democracia, tienden a
desaparecer y el acercamiento entre el poder económico y el político, por ejemplo,
ha creado espacios fuertes y casi
indisolubles entre los intereses de unos y otros. La trama de las relaciones entre los intereses de los distintos poderes permite ver con
bastante precisión que el poder, o mejor aún, los poderosos, tienden a unirse,
¿a cerrarse? Acaso estemos a las puertas de la creación de alianzas entre
los diversos poderes, que nos avisan un futuro dominado por monopolios en donde
convergen estos intereses.
Surge una sospecha,
que es también un gran
interrogante: ¿Quién gobierna? Los políticos representan ante todo a esos poderosos.
El poder económico monopoliza
las decisiones, concentra los beneficios, reclama derechos
mientras se eluden deberes.
La ausencia de
solidaridad y compromiso con un modelo económico más equitativo y justo,
por parte de los poderosos es una
realidad incuestionable, pero
sería bueno entender que no se
trata de filantropía o compasión sino más bien de justicia. Justicia que en el
plano de lo social debería entenderse como la garantía de derechos mínimos que
cualquier ser humano debe poseer: a la vivienda, a la alimentación, a la educación, a la salud.
Podría afirmarse,
quizás irónicamente, que este proceso de deterioro
del poder sucede en el marco democrático
y se realiza en lo fundamental
desde un pacto, acuerdo o contrato que toma
el nombre de
Constitución del 91 , es decir lo constituido,
lo acordado. Dos cosas parecen ser razón y origen de esta ironía: o lo
constituido no tiene la fuerza
suficiente para acogerse de manera colectiva y por lo tanto habría que
modificarlo, o la presión de los distintos poderes
orienta su desarrollo, el de la
Constitución, hacia el logro de privilegios o beneficios privados,
particulares. Eso paso, eso pasa y eso seguirá pasando mientras lo que se llama pomposamente, la carta magna, este en manos de mediocres personajes que son capaces de todo menos de gobernar.
Romper lo acordado,
tanto en lo individual como en lo
colectivo, es un problema
ético-político, que perturba ya no solamente el consenso sino también la vida
en comunidad, en sociedad, allí nace la pérdida de confianza. Eso también pasa y se muestra como parte de la forma de hacer política. Cambiar las constitución parece una meta de todos los que viven de la política. No solo de los que devengan un salario de 27 millones de pesos y que montan desde allí un sistema perfecto de corrupción. También de aquellos que nos representan o dicen hacerlo en todos los niveles.
Ellos saben que la continua y
sistemática ruptura de lo acordado significan violación de derechos que
provienen del consenso y que
constituyen el espíritu de lo que
podría llamarse organización
social. Si miramos desprevenidamente la historia del este país,
encontramos que es la historia de la ruptura de acuerdos: de promesas, de
consensos.
Repetir que el cambio de politica ssolo es posible cambiendo a los politicos es verdad sentida. Quitarles el poder es meter el pais en otra guerra. Romper las cadenas que nos atan a su mediocridad no es otra cosa que la mayor necesidad. Crear un movimiento politico que ponga como requisito de vinculacion el no haber hecho parte de ningun partido, es urgente. Evitar que el movimiento se convierta en una estrategia electoral que elige a su acomodo los lideres es necesario.
Repetir que el cambio de politica ssolo es posible cambiendo a los politicos es verdad sentida. Quitarles el poder es meter el pais en otra guerra. Romper las cadenas que nos atan a su mediocridad no es otra cosa que la mayor necesidad. Crear un movimiento politico que ponga como requisito de vinculacion el no haber hecho parte de ningun partido, es urgente. Evitar que el movimiento se convierta en una estrategia electoral que elige a su acomodo los lideres es necesario.
Pero, ¿cómo podría la sociedad colombiana orientar sus acciones en la mitad de una crisis que toca sus tres ramas, legislativa (ilegitimidad) ejecutiva (corrupción) judicial (impunidad)? Una tríada que juega con la democracia y la ilusión como lo haría un niño con una pelota en un campo minado.
Se entiende entonces que lo mas profundo es el cambio de politicos y de politica. Que la politica es eje de nuestra vida. Pero como deciamos en alguna ocasion cuando desde la euforia creimos en algun politico que se presentaba como opcion distinta y al llegar al poder se convirtio en el poder mismo. Ni ser nombrado, ni ser elegido.
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